La economía global de las startups está en auge, generando un valor económico de 8 billones de dólares según el Informe Global del Ecosistema de Startups de 201Alrededor del entorno, están surgiendo nuevos incubadores y aceleradoras, rebosantes de nuevas empresas que buscan reescribir las reglas del juego. El apetito global de los inversores por encontrar la próxima gran innovación sigue siendo intenso, y Barclays juega un papel clave en las historias de algunos de los innovadores más emocionantes que han surgido en los últimos años, como las estrellas emergentes Cutover, Crowdz y Simudyne.

La sabiduría convencional es que financiar una startup es una forma encomiable de hacer inversiones. Es una idea simple donde se supone que todos ganan: el inversor les da a las nuevas empresas incipientes el dinero que necesitan para crecer y continuar innovando, y en algún momento el inversor recupera su dinero si la startup tiene éxito, a menudo comprando la startup y cosechando las recompensas de sus ganancias. Pero este modelo de inversión ha llevado a la aparición de un fenómeno que en realidad está sofocando la innovación y podría amenazar el potencial de la próspera economía de las startups. Ha introducido nuevas preguntas sobre el valor de la inversión financiera en empresas de nueva creación y si realmente es una fuerza para el bien.
Lo llamamos la 'paradoja de la inversión', y normalmente se desarrolla así: un inversor se siente atraído por una startup nueva y vanguardista con un futuro brillante. Le da financiación a la startup, y la startup comienza a tener éxito. Alentado por el éxito de la startup, el inversor se hace cargo de la empresa prematuramente y, corta la innovación y el futuro prometedor de la empresa. De manera contraria a la intuición, el inversor ha limitado su propia recompensa potencial y el viaje de la startup ha terminado. En esta paradoja, todos pierden.
La verdad ineludible es que como inversor no puedes comprar la innovación, tienes que cultivarla. Sabiendo esto es por lo que Barclays se ve a sí mismo como un inversor estratégico, no motivado principalmente por los rendimientos financieros. Estamos mucho más interesados en formar asociaciones a largo plazo con startups cuyas ideas podrían cambiar la forma en que tanto la asociación como el mercado en su conjunto hacen negocios. Agitar para hacerse cargo de las empresas no entra en la ecuación.
No sofoques tu startup
Es por eso que buscamos oportunidades claras para colaborar y asociarnos con startups que puedan evolucionar nuestro modelo de negocio. No buscamos el control. No buscamos limitar su capacidad. Y reconocemos que la velocidad y el dinamismo que una empresa joven puede aportar, junto con una asociación con nosotros, conducirá a beneficios descomunales para el mercado.
Dar a las startups el espacio y los recursos que necesitan para abrazar la innovación es la mejor manera de ayudarlas a evitar renunciar a una participación en su negocio a inversores que pueden sofocar su innovación. Nuestro enfoque es brindar apoyo práctico, para fomentar la innovación y nuevas ideas. Eso incluye tutoría y retroalimentación, así como acceso a la base de clientes del banco, para que nuestros socios de startups puedan probar sus propuestas comerciales en el entorno real. Por ejemplo, el programa Barclays Accelerator impulsado por Techstars abre un acceso sin precedentes no solo a un banco líder mundial, sino también a las relaciones internacionales de mentores e inversores de Techstars.
La prueba está en el pudín
Aunque las inversiones convencionales de 'dinero por acciones' siguen siendo el modelo dominante en las inversiones globales de startups, nuestro modelo alternativo, que implica que el inversor solo toma una participación minoritaria, ya está dando sus frutos.
Justin Lyon, CEO, Simudyne:
"La retroalimentación de Barclays fue fundamental. Demasiado a menudo en el entorno corporativo es realmente difícil comprender realmente qué estás haciendo bien y qué no. Cuando hablas directamente con los clientes, es posible que quieran ser educados y no decir que no les gusta, pero simplemente no lo compran. Y nunca realmente entiendes dónde te caíste y qué te faltaba. El equipo de innovación entiende cuándo pueden presionar, pero también cuándo necesitan ser un poco más relajados y reconocer que necesitan darnos un poco más de tiempo."
De la tutoría a la preparación para el mercado
Tomemos como ejemplo la asociación entre Barclays y Simudyne, una empresa de software que ayuda a los bancos a construir simulación de inteligencia artificial, una tecnología pionera que es una ventaja competitiva cada vez más importante en la industria de servicios financieros. Hoy, la plataforma de simulación de IA de Simudyne juega un papel importante en la estrategia bancaria de Barclays. Pero la asociación comenzó cuando Simudyne se unió al Programa de Aceleración en 2017, como una empresa incipiente con una gran idea para cambiar la forma en que los bancos gestionan las decisiones estratégicas, tanto en sus áreas de riesgo como de ganancias. Durante el curso del programa, recibieron tutoría de líderes sénior de Barclays, como el entonces Director de Estrategia del Grupo, Ben Davey, así como conversaciones sinceras con los clientes de Barclays sobre la viabilidad de su producto. El director ejecutivo de Simudyne, Justin Lyon, atribuye esta retroalimentación inflexible de los líderes sénior y los clientes potenciales como un catalizador crucial, acelerando el desarrollo de su producto y ayudándolo a estar listo para el mercado.
Barclays reconoce la importancia de actuar como mentor y caja de resonancia, pero también considera imperativo confiar en las startups con el espacio y el tiempo para innovar, sin interferencias. La decisión de elegir el inversor adecuado depende de las propias startups.

Qué es la paradoja en economía
Las paradojas económicas, aquellos conceptos que tienen un determinado significado pero de de hecho pueden tener otro, son muy abundantes. Las buenas noticias económicas muchas veces quedan amortiguadas por efectos secundarios perniciosos. Incluso días de cielos estrellados acaban en pedrisco y se arruinan las cosechas. En el pensamiento económico apenas hay economistas importantes que no tengan una paradoja con su nombre, y suele ser muy interesante medirlas a la luz de la realidad.
Un grupo de economistas cercanos a Podemos ha puesto en circulación un nuevo blog económico, con el estimulante objeto de encontrar enfoques alternativos para una nueva política económica. No hay que estar necesariamente de acuerdo con sus contenidos para saludar la iniciativa, que puede confrontarse con otras publicaciones digitales económicas existentes, con diferentes modos de pensar. Han llamado a su blog La paradoja de Kaldor (paradojadekaldor.com). Parten del hecho de que las relaciones causales que la economía ortodoxa presenta como evidentes a partir del razonamiento individual, no siempre se cumplen cuando se insertan a nivel agregado. Surgen así esas paradojas (o dilemas) que en realidad no hacen sino revelar las debilidades del pensamiento convencional.
La paradoja de Kaldor
Una de ellas es la paradoja que lleva el nombre de Nicholas Kaldor, un economista keynesiano de origen húngaro que dio clases en la London School of Economics y en la Universidad de Cambridge, como su maestro. En el año 1978, Kaldor demostró no sólo que no se cumplía la relación mecánica interna entre los costes laborales y la competitividad internacional que la teoría económica convencional sostiene, sino que ocurría más bien al contrario: aquellos países que experimentaron mayores crecimientos en sus exportaciones eran aquellos cuyos costes laborales se habían incrementado más rápidamente.
De Kaldor se recuerdan sobre todo sus últimos trabajos contra el monetarismo y del neoliberalismo. Cuatro décadas después, este debate sigue abierto a cuenta de las políticas de ‘austeridad expansiva’ que han llegado de Bruselas y de Berlín desde el año 200 Kaldor ilustra las debilidades de aquellas estrategias que pretenden basar el crecimiento en mejoras de la competitividad lograda mediante políticas de devaluación salarial. Son otros los factores que condicionan las posiciones exportadoras de las empresas de un país (innovación, cambio tecnológico, capital humano, infraestructuras, diferenciación de productos,…). Las devaluaciones salariales, concluye el blog, perjudican la productividad, aumentan las desigualdades y deprimen la demanda interna.
Las retóricas de la intransigencia
Es muy factible que los participantes en esa publicación también se sientan cómodos, en general, con las ideas de otro economista que también dio clases en la London School of Economics, aunque en contextos muy diferentes al de Kaldor. Es al estadounidense de origen alemán Albert O. Hischman, que participó en la guerra civil española, alistado con las Brigadas Internacionales, y que se especializó en América Latina. Hirschman puso en circulación otras paradojas que llamó “retóricas de la intransigencia”, y que también están de mucha actualidad. Se trataba de tres tesis reactivo-reaccionarias que denominó tesis de la perversidad, tesis de la futilidad y tesis del riesgo, y cuya aplicación haría “andar hacia atrás el reloj”.
Las ‘retóricas de la intransigencia’ de Hirschman están de actualidad, basta mirar el tema del procés catalán. La tesis de la perversidad dice que toda acción deliberada para mejorar algún rasgo del orden político, social o económico sólo sirve para exacerbar la condición que se desea remediar. La tesis de la futilidad sostiene que las tentativas de transformación social serán inválidas, que simplemente no logran “hacer mella”. La tesis del riesgo arguye que el coste del cambio o reforma propuesto es demasiado alto, dado que pone en peligro algún logro previo y apreciado. Como consecuencia de las tres tesis, es mejor no hacer nada. Son utilizadas habitualmente por los “conservadores de todos los partidos”. Aplíquense mentalmente a problemas como los que tenemos ahora, por ejemplo, la reforma de la Constitución o con el procés catalán.
Otras paradojas
No son las únicas paradojas basadas en el pensamiento de los economistas que se podrían aplicar hoy. Cómo no recordar, por ejemplo, la “paradoja de Lucas” (el capital no fluye de los países desarrollados a los países en vías de desarrollo a pesar de que estos últimos tienen niveles de capital por persona más bajos), o la “paradoja de la austeridad” de Keynes (si en una recesión todos los habitantes tratan de ahorrar más, la demanda agregada caerá y el ahorro total de la población será más bajo”). Pero hay dos que podrían estar en el frontispicio de nuestros problemas y que son fáciles de entender por el especialista pero generan dudas en el ciudadano medio. La primera, la “destrucción creativa” de Schumpeter, en plena disrupción tecnológica: los nuevos productos destruyen a las viejas empresas, la innovación genera una renovación constante del tejido productivo y por eso mueren empresas y aumenta el desempleo. La segunda, el celebérrimo “dilema del prisionero”: dos personas pueden no colaborar incluso si ello va en contra del interés de ambos.
¿Les suena de algo? Con las paradojas económicas muchas veces las cosas parece que son, pero no son.
Qué establece la paradoja del ahorro
La Paradoja del ahorro resulta del multiplicador de la mutua renuncia al gasto (versión alemán; en el intermedio).
Paradoja del ahorro (Austeridad)
La paradoja del ahorro o paradoja de la frugalidad o paradoja de la austeridad sugiere, según la vertiente económica keynesiana, que si en una recesión todos los habitantes tratan de ahorrar más, es decir, dedicar al ahorro un porcentaje mayor de sus ingresos, la demanda agregada caerá, la producción caerá y el ahorro total de la población será igual o más bajo.
Explicación de la paradoja
La paradoja se debe a que el ingreso total de la población (Y) es igual a la suma de la renta de sus individuos. Dado que la renta personal puede ser destinada al consumo o al ahorro, y que el consumo forma una parte esencial de la demanda agregada —que financia el ingreso global a través de rentas y salarios— si aumenta el porcentaje de ahorro, lógicamente el consumo disminuirá, por lo que disminuirá aún más la demanda agregada y, consecuentemente, el ingreso global, lo cual hará que caiga el ingreso personal. Al caer el ingreso o renta personal cada individuo habrá de dedicar un mayor porcentaje de su renta a ahorrar para poder seguir ahorrando lo mismo en términos absolutos. Ello reducirá aún más su consumo (ya de por sí reducido por la caída de la renta) por lo que los ingresos serán aún más reducidos y así sucesivamente al punto que algunos o muchos deberán utilizar sus ahorros a fin de solventar la disminución en ingresos.
Partimos de:
Renta total o Ingreso total de todos los entes económicos (Y) = Consumo (C) + Inversión (I) + Gasto público (G) + Exportaciones (X) - Importaciones (IM)
Renta de las familias = Consumo (C) + Ahorro (S)
La renta de las familias depende positivamente de la renta total de todos los entes económicos.
Debemos recordar que la renta de los individuos se dedica a dos finalidades, el consumo y el ahorro. Si aumenta el ahorro, debe disminuir necesariamente el consumo. Al ser menor el consumo, el ingreso agregado (Y) también se reduce, lo que implica que el de los individuos y/o las familias es menor. Pero, para que el nivel de ahorro (S) sea constante, el consumo (C) ha de ser aún más pequeño. y así sucesivamente, lo que eventualmente lleva a una contracción de la producción y una reducción concomitante del empleo, lo que a su vez forzará a un sector creciente de la población a depender de sus ahorros para el consumo básico. Así pues, una actitud generalmente vista como positiva — un mayor deseo por ahorrar— puede llevar a un menor consumo al punto que, paradójicamente, se transforme, en términos absolutos, en un menor ahorro. Es interesante resaltar, que una de las condiciones para que los efectos de este fenómeno sean los descritos, es que estemos ante una recesión. En una recesión la variable más volátil y afectada es la inversión empresarial. La baja en el consumo de las familias generada por el aumento de los ahorros en tal condición, se ve acompañada por una disminución de la inversión de las empresas motivada por las malas perspectivas económicas, que es, lo que en definitiva, impide que los mayores ahorros de las familias puedan pasar a la corriente del gasto a través del sistema financiero convirtiéndose en inversión en el corto plazo, compensando la baja del consumo en dicha corriente.
Efectos a largo plazo
Cuando se examina desde un punto de vista neoclásico, se ponen en juego otros mecanismos que probablemente provoquen que un aumento de la tasa de ahorro dé lugar a largo plazo a un aumento de la renta y del ahorro. Según este enfoque, las medidas que fomentan el ahorro pueden provocar a corto plazo una recesión aunque a largo puedan llegar a cumplir su objetivo. Sin embargo es válido considerar que las tasas de crecimiento de la economía mundial se han reducido sustancialmente durante la vigencia de las políticas neoclásicas desde la década de 1970 comparadas a las mismas tasas del período keynesiano de posguerra, también conocido como "época de oro" del capitalismo.[cita requerida] Cuyas consecuencias en el largo plazo fueron la creación de una gran burbuja causada por el crecimiento artificial y las consecuentes recesiones en la economía mundial.
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