El gasto público, definido como la suma de todos los gastos realizados por instituciones, organismos y entidades públicas, juega un papel crucial en la economía de un país. Este gasto abarca las compras y erogaciones realizadas por el Estado, organismos autónomos, corporaciones locales, empresas públicas y entidades de la Seguridad Social, con el objetivo de cubrir las necesidades públicas de una sociedad de mercado.
El gasto público busca alcanzar diversos objetivos, entre los que destacan:
- Prestación de servicios públicos como la justicia, administración, seguridad, etc.
- Fomento del desarrollo económico y crecimiento.
- Reparto equitativo de la renta y la riqueza nacional.
- Estabilidad de los precios y pleno empleo.
El gasto público tiene un impacto significativo en la economía, con efectos tanto positivos como negativos.

Empleo: El gasto público puede estimular la creación de empleo. Si bien es cierto que la producción de un país se ve influenciada por el gasto público, lo que afecta indirectamente la generación de empleo, en muchas regiones pequeñas el Estado es el principal empleador, gracias al gasto público. Ahorro: El gasto público se financia en gran medida con los impuestos de los contribuyentes, lo que puede afectar negativamente la capacidad de ahorro de la sociedad, ya que el ahorro disminuye en relación al aumento de impuestos. Inversión: La inversión está estrechamente relacionada con el ahorro. Si la capacidad de ahorro se reduce, las posibilidades de inversión también se verán limitadas. Inflación: Un incremento en el gasto público puede provocar un aumento en el precio de los bienes y servicios, lo que genera inflación. Cuando la demanda de bienes y servicios aumenta y la oferta no puede cubrirla, se produce un aumento de precios. Deuda Pública: El gasto público, especialmente cuando se financia con deuda, puede generar un aumento de la deuda pública, lo que conlleva diversos riesgos para la economía, como la reducción del crédito disponible para el sector privado y la disminución de la confianza en la estabilidad financiera.
Qué pasa cuando hay más gasto público
Este artículo se centra en analizar los efectos de un incremento en el gasto público financiado con deuda, utilizando un modelo de equilibrio general que se basa en la "teoría de la inexistencia del mercado de trabajo" (TIMT). La TIMT asume que las empresas maximizan la tasa de ganancia, en lugar de la masa de beneficios, lo que lleva a conclusiones diferentes respecto a la teoría neoclásica.

El modelo de equilibrio general propuesto en este artículo demuestra lo siguiente:
- El gasto público no es neutral: En el periodo en que se ejecuta el gasto, se observa un aumento en los niveles de empleo y producción. Sin embargo, en los periodos subsecuentes, la economía se situará en una senda de crecimiento o decrecimiento, dependiendo de si el gasto público generó más o menos recursos que los que requiere para financiarse.
- El multiplicador keynesiano no se anula: El modelo demuestra que el multiplicador del gasto público es positivo en el corto plazo, es decir, un aumento en el gasto público genera un aumento proporcional en la producción y el empleo. Este resultado contrasta con la teoría neoclásica, que argumenta que el multiplicador keynesiano se anula debido al efecto crowding out.
- La equivalencia ricardiana no se verifica: El modelo muestra que los agentes no necesariamente anticipan mayores impuestos futuros para compensar el aumento del gasto público actual, ya que el gasto público puede generar un aumento en el ingreso y, por tanto, en los ingresos fiscales del gobierno. Además, el desempleo involuntario implica que los consumidores no venden todo el trabajo que desean, por lo que el aumento del gasto público puede permitirles consumir más de lo que podían anteriormente.
- El sector laboral no es un mercado: La TIMT postula que el salario real se determina fuera del sistema de mercados, lo que significa que no hay un mecanismo de mercado que equilibre la oferta y la demanda de trabajo. En consecuencia, el empleo no es un resultado de la interacción de oferta y demanda de trabajo, sino que se ajusta para garantizar que la producción se adapte a la demanda efectiva.
- El impacto del gasto público en la inversión: El gasto público puede tener un efecto atractivo o de desplazamiento sobre la inversión privada. Si el gasto público genera suficientes recursos para financiarse, puede impulsar la inversión al crear un exceso de ahorro. Sin embargo, si el gasto público no genera suficientes recursos, puede desplazar la inversión al competir por recursos con el sector privado.
El artículo explora tres escenarios posibles para la trayectoria de la economía en los periodos posteriores a un aumento del gasto público:
Hacia un nuevo estado estacionario
En este escenario, el gasto público no afecta significativamente la inversión. La economía transita a un nuevo estado estacionario caracterizado por mayores niveles de empleo y producción. El multiplicador del gasto es positivo en el primer periodo, pero nulo en los periodos siguientes. Este escenario sugiere que el gasto público puede tener un impacto positivo a corto plazo, pero a largo plazo, sus efectos se estabilizan.
Hacia una senda de crecimiento sostenido
En este escenario, el gasto público tiene un efecto atractivo sobre la inversión. La economía entra en una senda de crecimiento sostenido, impulsada por un aumento continuo en la inversión. El multiplicador del gasto es positivo tanto en el primer periodo como en los siguientes. Este escenario sugiere que el gasto público puede ser una herramienta efectiva para estimular el crecimiento económico a largo plazo.
Hacia una senda de recesión
En este escenario, el gasto público desplaza la inversión privada. La economía entra en una senda de decrecimiento sostenido, ya que el gasto público no genera suficientes recursos para financiarse y, por tanto, reduce la capacidad productiva y la demanda efectiva. El multiplicador del gasto es positivo en el primer periodo, pero negativo en los periodos siguientes. Este escenario pone de manifiesto los riesgos del gasto público descontrolado, que puede generar un efecto negativo en la economía a largo plazo.

El artículo proporciona una perspectiva detallada sobre el impacto del gasto público en la economía, utilizando un modelo de equilibrio general que integra la tasa de ganancia de las empresas y la posibilidad de desempleo involuntario. El estudio destaca la importancia de un gasto público responsable y sostenible, que fomente el crecimiento económico sin sacrificar la estabilidad financiera y el bienestar social.
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