Tato bores: el monólogo del dólar y otros momentos memorables

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El 11 de enero de 1996, Argentina se despedía de uno de sus comediantes más queridos: Tato Bores. Su nombre verdadero era Mauricio Borensztein, un hombre que comenzó como acomodador de teatro y forjó una trayectoria de más de 50 años como el capocómico por excelencia.

Nacido en 1925 en el seno de una familia judía, Tato se encontró con el entorno del espectáculo a temprana edad. A los 9 años ya trabajaba en el Teatro Cervantes, y a los 14 comenzó como plomo en la orquesta de Luis Rolero. Fue en una despedida de soltero donde conoció a Julio Porter y Pepe Iglesias, quienes quedaron cautivados por su humor y le dieron el apodo que lo haría famoso: Tato Bores.

En Radio Splendid nació su icónico personaje Igor, un joven judío que compartía sus aventuras con los oyentes. El éxito de Igor lo llevó al Teatro Maipo y, posteriormente, a la pantalla grande con películas como “Campeón a la fuerza” y “Un pecado por mes”.

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Tato Bores en la Televisión

El verdadero éxito de Tato llegó en 1957 con el programa “La familia GESA se divierte”. Ese año también se presentó en “Caras y Morisquetas” con guion de Landrú, donde comenzó a desarrollar su estilo particular de monólogo, que aunque no se centraba aún en la política, ya mostraba su particular impronta.

Luego de su éxito en “Tato, siempre en domingo” y otros programas como “Dígale sí a Tato”, “Déle crédito a Tato”, “Tato por ciento”, “Tato diet”, y “Tato, qué bien se tv”, Tato se despidió de la televisión en 1993 con “Good Show” en Telefé.

Tato Bores se caracterizó por su estilo único: un peluquín, un largo flequillo, la voz acelerada, cigarros y el frac, que según él mismo explicó, era “para estar listo en caso de que nos toque un cargo”. Su popularidad lo llevó a ser reconocido como “el actor cómico de la nación”, a lo que él respondía: “Yo podría ser llamado un actor cómico, pero prefiero artista cómico. Porque así se gana más dinero”.

Los Monólogos de Tato Bores

Sus monólogos eran una mezcla de reportaje político y humor ácido. Tato leía los titulares de los diarios y contaba las noticias con un toque jocoso, siempre actualizando la información para que su humor fuera vigente. Trabajó con distintos letristas como Carlos Warnes (alias César Bruto), Aldo Cammarota y Juan Carlos Mesa, entre otros.

Su capacidad para hablar rápido y memorizar largos monólogos era excepcional. Él mismo confesaba que su rapidez se debía a su timidez e inseguridad: “Tengo el miedo de torero: quiero terminar la faena rápido.”

Los monólogos de Tato Bores abordaban temas políticos con un humor filoso y directo. Una de sus frases más recordadas fue: “Ahora entramos en época electoral y todos salen con los dientes nuevos y bien peinados, y sacan afiches prometiendo, como gran mérito, la honestidad. Con lo cual, no robar pasa a ser una especie de opcional.”

El Monólogo del Dólar

En 1962, Tato Bores hizo una predicción sobre el valor del dólar que se hizo realidad: “Cuando digo por otra parte que estamos viviendo un gran momento de gran expansión monetaria, sé lo que estamos diciendo. Fíjense que en lugar de pagar el dólar a 30, 40, 50, 60, 70, 80 o 90 mangos, lo estamos pagando ¡a 135! Y si nos mojan la oreja, lo vamos a pagar a 200, porque somos tipos ricos.”

Esta predicción convirtió a Tato Bores en una figura aún más popular, y su monólogo sobre el dólar se convirtió en una leyenda.

El Monólogo 2000

Uno de los monólogos más recordados de Tato Bores fue el número 2000, emitido en 1990 en su programa “Tato, en busca de la vereda del sol”. En él, repasó los últimos 30 años de la historia política argentina, haciendo referencia a figuras como Álvaro Alsogaray, José Alfredo Martínez de Hoz y Raúl Alfonsín.

Censura y la Juez Barú Badú Budía

Tato Bores sufrió censura durante las épocas de dictadura y también en plena democracia. En 1992, la jueza federal María Servini de Cubría censuró una parte de su programa “Tato de América”, al tapar las imágenes donde se aludía a ella con un cartel que decía “Censura judicial”.

Tato respondió con humor, prometiendo una respuesta a la censura. En el programa, se pudo ver a artistas, músicos y periodistas cantando “la jueza Barú Budú Budía es lo más grande que hay”, como una manera de interpelarla sin mencionar su nombre. Esta respuesta se convirtió en una forma de protesta artística contra la censura.

Tato Bores fue un artista que marcó una época en la historia del humor argentino. Su estilo único, su inteligencia y su capacidad para analizar la realidad con humor ácido lo convirtieron en una figura inolvidable. Sus monólogos, sus predicciones y su lucha contra la censura lo mantienen vigente en el recuerdo del público argentino.

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