El olivo, árbol milenario, es una especie que ha evolucionado a través del tiempo. En la actualidad existen cultivos de olivos tradicionales y superintensivos, por lo cual varía la producción entre ambos. En este artículo hablaremos sobre qué cantidad de aceite da un olivo, y además de conoceremos cuántos kilos se necesitan para realizar un litro de AOVE.
¿Cuánto dinero dan 100 olivos?
Puedes llegar a sorprenderte al saber cuánto dinero dan 100 olivos. Todo depende del tipo de cultivo, siendo el intensivo el más rentable, el régimen de lluvias o la capacidad de poder aplicar fertilizantes que potencian el rendimiento. Y esta es la respuesta que tenemos para saber cuánto dinero dan 100 olivos, una cifra que oscila entre los casi 500 € y los 1000 € de las explotaciones más provechosas.
Tipos de cultivos
Existen dos tipos de olivar, el tradicional y el superintensivo. El primero es un árbol de gran tamaño y que suele tener bastantes años. Su edad suele oscilar entre los 20, 50, y en algunos casos más de 100 años. Recuerda que el olivo puede llegar a ser milenario, el más antiguo de España se encuentra cerca de la localidad tarraconense de Ulldecona, teniendo una edad estimada de 1750 años.
Por otro lado, los cultivos superintensivos son de menor tamaño, ya que se cosechan en una edad promedio de 2 a 3 años. Otra de las diferencias es la cantidad de olivos sembrados por hectáreas, siendo superiores los superintensivos. Al ser árboles más jóvenes, sus copas ocupan menos tamaño y sus raíces no son tan extensas, por tanto, puede aprovecharse mejor el terreno.
¿Cuántos olivos caben en una hectárea?
El olivar tradicional puede tener un buen rendimiento, sin embargo, en una hectárea caben aproximadamente 100 olivos. Este tipo de producción permite tener un rendimiento por hectárea de 200 ml. Obtener un aceite que siempre es de buena calidad si el olivo ha sido bien cuidado y tratado. Sin embargo, las características propias de este tipo de explotaciones tienen unos requerimientos elevados en cuanto al precio de la mano de obra. Al realizarse la recogida de manera tradicional, esta es más cara, ya que suele ser manual y no emplear medios mecánicos.
Los cultivos superintensivos tienen del orden de entre 200 y 500 olivos por cada hectárea, teniendo cada árbol un espacio aproximado de 50 m². Aunque el Olivo es un árbol tradicionalmente de secano, aguanta muy bien la ausencia de agua, el rendimiento final vendrá determinado por el agua que reciba. 1 hectárea de olivo puede producir al año unos 5000 kilos de aceituna, aumentando hasta casi el doble si el riego es el adecuado.
Conviene tener en cuenta que, si visitamos la provincia de Jaén, otras muchas de Andalucía o las castellanas de Cuenca o Guadalajara, podemos ver olivos en zonas altas de sierra. A medida que aumenta la altitud media, las necesidades del olivo son diferentes y el rendimiento también suele caer. Un olivar de sierra produce de media unos 1000 kg de aceituna al año.
La respuesta a cuántos olivos caben en 1 hectárea depende, 100 si se trata de una explotación tradicional o de 200 a 500 si se trata de una explotación intensiva.
Factores influyentes en la producción
El clima es uno de los grandes factores influyentes para la cosecha de los olivos. En la última década se ha visto escasez de lluvia, veranos prolongados, y hasta nevadas copiosas. Estos cambios climáticos pueden generar disminución en la cantidad de aceite, que junto a las plagas pueden dar con la pérdida de la cosecha.
La vecería es otro factor con el que han de contar los agricultores. Si no sabes lo que es te lo contamos. El olivo da un año una producción excelente, y al siguiente suele ser muy pobre. Esto determina cuál será el rendimiento final de cada explotación.
¿Cuántos kilos de aceitunas se necesitan para un litro de aceite?
La pregunta de cuántos kilos de aceitunas se necesitan para un litro de aceite es muy usual, pero tenemos que tener en consideración muchos puntos. Lo más normal es entre unos 4 a 10 kg, si bien depende de diversas circunstancias. En el caso de las aceitunas más pequeñas se necesitará más cantidad, probablemente hayan de emplearse 12 kilos, mientras que la aceituna picual, que tiene un buen rendimiento, con 4 kilos podremos obtener 1 litro de aceite.
Las variedades más utilizadas para la producción de aceite de oliva virgen extra son:
- Picual : esta variedad es una de las más abundantes en el territorio español. La mayor parte de la producción se encuentra en Jaén. La aceituna picual tiene un sabor afrutado con un suave amargor y con regusto picante. Además, tiene un alto contenido graso, lo que la hace muy rentable para la producción de AOVE.
- Arbequina : es una de gran producción, cuenta con un atractivo sabor afrutado a manzana, plátano y almendra, esto lo hace ideal para iniciar a los niños a consumir AOVE. Contiene un alto contenido graso al igual que la picual. Recuerda que el ácido oleico es una auténtica fuente de salud para nuestro organismo. Además su cosecha es constante y resistente a enfermedades.
Ya sabes qué cantidad de aceite da un olivo, y por tanto, podrás entender la cantidad de trabajo que da un olivar. Gracias a la labor de los agricultores se hace posible que puedas disfrutar de una amplia variedad de aceites en tu mesa.
Qué rentabilidad da un olivo
Andaluces de Jaén (y de España), aceituneros altivos, ¿qué estáis haciendo con los olivares? Abandona esa imagen idílica de centenarios olivos retorcidos recubriendo de verde la polvorienta campiña. El nuevo siglo ha traído la industrialización del olivar, que ahora se riega y fertiliza por goteo, se trata y cosecha con modernas máquinas, está en la mira de los grandes fondos de inversión que solo quieren ganar dinero rápido. El cambio climático, las sequías, altas temperaturas, bajas cosechas y precios del aceite tan disparados como disparatados están acelerando el cambio.
Cada año, decenas de miles de viejos olivares son arrancados, convertidos en leña, sustituidos por plantaciones en intensivo y en superintensivo. La transformación del paisaje agrícola es brutal. Técnicamente se denomina “reconversión del olivar”. Y todo el que puede se está pasando a ella porque con el secano la rentabilidad ha caído en picado. Otra cosa es lo que piensen los consumidores, divididos entre comprar aceite de oliva barato, el industrial, o apostar por el más sostenible, el tradicional.
Vacío legal y revolución tecnológica
¿Intensivo? Seguro que es la primera vez que lo escuchas. La ley no obliga a detallar en las botellas de aceite de oliva cuál es el método de cultivo. Todo lo más, el productor destacará si proceden de cultivo ecológico (sin pesticidas ni abonos artificiales) o es producción integrada (uso mínimo de pesticidas y abonos artificiales). Pero se omite algo tan importante como el paisaje que genera, si son olivares mecanizados o procede de los tradicionales, esa imagen que todos tenemos en la cabeza cuando pensamos en ellos y que está en peligro de extinción.
Algunas grandes empresas de la alimentación, como Lidl, ya han comenzado a incorporar la etiqueta de olivar tradicional en sus aceites de más calidad, pero no está respaldada por una entidad independiente que lo certifique. La realidad es que, hoy en día, por muy ecológico o de cooperativa que sea, la mayor parte del aceite de oliva extra virgen que consumimos es industrial o una mezcla del más modernizado con el de secano.
Para entender el problema conozcamos en primer lugar los diferentes tipos de cultivo que actualmente conviven en el campo español.
Cultivo tradicional.
El que la mayoría de los consumidores consideramos como el único posible, el de toda la vida. Tiene un fuerte componente social, territorial y paisajístico. Ocupa pequeñas fincas, con más del 20% de pendiente y menos de 100 olivos por hectárea, de varios troncos, algunos con ejemplares centenarios. Sus beneficios no se corresponden con el trabajo que reclaman; en su mayor parte es manual y requiere de mucha mano de obra que resulta cara. La rentabilidad media es de 500 kilos de aceituna por hectárea y año.
Cultivo intensivo.
Olivares adaptados a las máquinas y no al revés. Se plantan entre 200 y 500 olivos por hectárea, de un solo tronco, copa alta para facilitar el paso de la maquinaria y suelen contar con riego por goteo. Ofrecen buena calidad con una mayor rentabilidad. Prácticamente todo su proceso está mecanizado. Comienza a producir a partir del quinto año, obteniendo 000 kilos por hectárea de media cada año en secano y 000 kilos si tiene riego.
Cultivo superintensivo.
Alta ingeniería agrícola al servicio del mercado. No hay árboles, son setos de altura inferior a los cuatro metros, podados en espaldera, al estilo de los modernos viñedos. Máximas densidades, entre 500 e incluso 000 árboles por hectárea. También comienzan a producir al quinto año, aunque hay dudas técnicas de que puedan vivir más de 20, lo que obligaría a sustituirlos. Son cultivos totalmente automatizados gracias a sistemas de poda mecanizada y recolección mediante máquinas vendimiadoras adaptadas al olivar. Obtiene producciones insólitas, superiores a los 1000 kilos por hectárea. Pero cuando se recolecta con focos por la noche puede matar por error a miles de aves insectívoras, por lo que la Junta de Andalucía lo ha prohibido. En España suelen ser olivos de la variedad arbequina. Y no busques mochuelos entre ellos, aquí cualquier parecido con la naturaleza es pura coincidencia.
Una renovación del paisaje ya imparable
El sevillano Antonio Machado se habría quedado estupefacto. Ya no quedan “Viejos olivos sedientos / bajo el claro sol del día, / olivares polvorientos / del campo de Andalucía!”. El nuevo olivar del siglo XXI es de regadío y son plantaciones muy cuadriculadas.
Según el ministerio de Agricultura, en 2022 el olivar se ha situado por primera vez como el grupo de cultivo con mayor superficie regada en España, 86736 hectáreas, el 23% del total. Hasta ahora, los cereales, con el arroz y el maíz a la cabeza, seguidos por los frutales no cítricos, eran los cultivos con mayor extensión en regadío, pero la sequía ha reducido su producción. Según la misma fuente estadística, Andalucía tiene 1,67 millones de hectáreas de olivar, de las que 64762 ya son de riego, un 38%, muy por encima de la media nacional. Le siguen Castilla-La Mancha y Extremadura.
Tan solo la mitad del olivar español es ya tradicional, arrinconado a los peores terrenos, de alta pendiente (21%) y bajo rendimiento (42%). A pesar de esta marginalidad, mantienen todavía una estructura empresarial fuertemente ligada al medio rural que genera más de 32 millones de jornales por campaña. Frente a ello, el olivar intensivo ya supone el 46% de la superficie total. Y el superintensivo, que no para de crecer, de momento se limita al 3% restante.
Muriendo de éxito
Tanta mecanización, tan rápida y agresiva, no es buena. Como reconoce el científico José Alfonso Gómez, investigador responsable del Laboratorio de Erosión de Suelos del Departamento de Agronomía en el Instituto de Agricultura Sostenible – CSIC, con la mecanización del agro, especialmente del olivar, “hemos muerto de éxito”. Por culpa de tanta máquina, de tanta presión de la moderna industria agraria, “hay sitios de Andalucía donde ya no queda suelo fértil y otros están gravemente degradados”.
Frente a él, David Jordán, olivarero de Estepa (Sevilla), propietario de 30 hectáreas de olivar, trata de mantener ese suelo lo más rico y fértil posible, incluso plantando humildes flores silvestres entre los olivos. Es lo que algunos todavía llaman malas hierbas, pero son fundamentales para regenerar un suelo que sin esta ayuda extra se presenta árido.
Sin embargo, al mismo tiempo Jordán está eliminando los viejos olivos de cultivo tradicional de dos y tres troncos, sustituyéndolos por otros más jóvenes, mecanizables y que ya incorporan riego. “No queda otra”, reconoce. La mano de obra cada día es más cara. Los márgenes, más bajos. El mercado y la rentabilidad mandan. Y debe pensar también en sus hijos. En dejarles unas tierras y unos cultivos de los que puedan vivir. Porque solo con el olivar tradicional, al menos allí, ya no se puede vivir. Salvo que los consumidores lo hagamos rentable pagando lo que vale. Como ratifica el investigador José Alfonso, “el aceite de oliva vende paisaje, naturaleza y cultura, pero para mantener ese olivar tradicional debemos pagarlo y ayudarlo”. De momento, esos incentivos ni están ni se les espera.
Regar los olivares, un árbol duro y de secano donde los haya, no es el despropósito que parece. Muchas veces son riegos de apoyo que garantizan una cosecha mínima, imposible sin ellos en años de dura sequía. Tampoco tienen por qué mermar las reservas hídricas si hay una buena gestión de los recursos. Es el caso de la comarca de Estepa, donde se utiliza para el riego de los olivares el agua de la depuradora, la misma que hasta hace poco se vertía sin depurar en los cauces.
El (mal) ejemplo portugués
España es el principal elaborador y exportador mundial de aceite de oliva. Una cuarta parte de los olivos que hay en producción en el entorno están aquí. Cuenta con más de 2,75 millones de hectáreas de olivar, que suponen el 15,1 % de las tierras fértiles. Y su cultivo está presente en 15 de las 17 comunidades autónomas. Su importancia económica está fuera de dudas. Más de 350.000 agricultores se dedican a su cultivo, además de los 1000 empleos generados por su importante tejido industrial en zonas rurales, con 831 almazaras, 763 envasadoras y 63 orujeras.
Sin embargo, los agricultores andaluces hablan mucho y con admiración de Portugal. Algunos ya consideran al país vecino la novena provincia andaluza, seguramente por su importancia olivarera. La producción actual del país luso ya supera las 200.000 toneladas de aceituna. En muy poco tiempo ha modernizado rápidamente su campo, muchas gracias a inversiones de olivareros andaluces. También gracias al agua abundante aportada por el embalse fronterizo de Alqueva, en el Guadiana, el más grande de Europa occidental. Con su ayuda se han plantado más de 70.000 nuevas hectáreas de olivar. Todo en superintesivo, por supuesto.
“Da mucha envidia sana cómo lo está haciendo Portugal”, reconoce Álvaro Olavarría, director gerente de Oleoestepa, la gran cooperativa aceitera, con 10 millones de olivos, 000 socios y 19 almazaras. ¿No se puede seguir apostando por el olivar tradicional?, le pregunto. Su respuesta no deja lugar a dudas. “No tenemos otra alternativa de cultivos”, justifica. Los tiempos obligan a aumentar las producciones reduciendo los costes. La crisis climática hace muy difícil seguir apostando por el secano. Y la mano de obra en el entorno rural, tanto la generalista como la especializada, escasea. Las máquinas están comenzando a cubrir este déficit.
El aceite de oliva está caro, pero lo va a estar mucho más
Este año no se habla de otra cosa. El precio del aceite de oliva se ha disparado, está por las nubes; hasta 10 y 12 euros por una botella de aceite virgen extra (AOVE). La explicación hay que buscarla en el campo. Incluso con la incorporación del regadío, las dos últimas campañas han sido un desastre, la mitad de producción que en un año normal. Y la recién terminada no apunta a mejor. Todos los olivareros con quienes hemos hablado dan prácticamente por seguro que el precio del aceite seguirá subiendo. ¿Hasta dónde? Nadie lo sabe. La noticia no puede ser peor, pues al final dejaremos de comprarlo y su cultivo ya no será rentable. Es la historia de un colapso anunciado.
La culpa la tiene el cambio climático. Llevamos un lustro con precipitaciones por debajo de la media y dos años con una cosecha en mínimos históricos. Por si fuera poco, esta primavera una inusual ola de calor en mayo, con temperaturas de hasta 40 grados, abrasó la flor de los olivos, literalmente las quemó. Y el poco olivar que aguantó esos calores volvió a resentirse cuando en otoño las temperaturas se dispararon de nuevo. En las últimas dos campañas, la cosecha ha sido menos de la mitad de lo que era habitual. Como para no buscar riegos que salven las cosechas. Como para negar la evidencia de la emergencia climática.
Desde Estepa, el responsable de Oleoestepa no oculta su preocupación por el descenso de la producción, aumento de los precios y consecuente caída del consumo. Porque una vez que el consumidor se acostumbre a cocinar con otros aceites más baratos, se teme que será difícil recuperar los buenos hábitos del AOVE. Optimista a pesar de todo, Olavarría confía en que todo quede como una mala racha climática. “En cuanto mejore la climatología bajarán los precios”, augura. Porque no es posible traerlo de otros países para bajar aquí los precios. España es el mayor productor mundial de aceite de oliva, pero en los otros países productores del arco mediterráneo las cosechas han sido igualmente desastrosas. Esta crisis ambiental es planetaria.

Un poco a contracorriente, Olavarría defiende que “el aceite de oliva es muy barato, lo que es muy caro es una botella de agua mineral”. No le falta razón. Y concluye: “No tiene precio por lo buena que es”. Otra cosa es poder pagarlo.
Olivares vivos y floridos
No todo está perdido. También en Estepa, un proyecto científico respaldado por los propios agricultores aspira a reverdecer sus olivares. Se llama Biolivar y promueve algo todavía tan impensable en España como favorecer el crecimiento de «malas hierbas», que incluso se siembran y cuidan con cariño de jardinero. Técnicamente se denomina «optimización del capital natural del olivar». Detrás de estos primeros ensayos se busca lograr una producción rentable y de calidad gracias a la regeneración de los suelos, lo que al mismo tiempo mejora la biodiversidad y reduce el consumo del agua.
En esta misma línea, pero ya con resultados tangibles sobre el terreno, SEO/BirdLife promueve el proyecto LIFE Olivares Vivos. Una extraordinaria conjunción de olivareros, científicos y ecologistas convencidos de que cuanto más aceite consumamos de olivos tradicionales donde se respeta el paisaje y el paisanaje (incluidos los animalitos), más lechuzas y abejas tendremos.
Favoreciendo esas erróneamente llamadas malas hierbas, también que como dice el refrán, en cada olivo vuelva a haber un mochuelo, haya suelos vivos y floridos e insectos variados, los olivos se hacen más resilientes a los cambios y también, por lo mismo, más resistentes a la sequía y las altas temperaturas. Paralelamente, se logra un ahorro de los costes de producción, hasta un 22% menos de insumos, y, por tanto, una mayor rentabilidad. Que igualmente se incrementa al poder certificar el aceite con el sello Olivares Vivos, una etiqueta que aumenta su rentabilidad en el mercado agroalimentario internacional y promociona la conservación de la biodiversidad como importante valor de mercado. Actualmente, son ya 36 las marcas de AOVE que llevan este sello, «el único respaldado por una sólida base científica y demostrativa», se enorgullecen en SEO/BirdLife.
Los beneficios van más allá de los campos de cultivo, pues las actuaciones de regeneración del olivar incluyen la recuperación de la vegetación natural del agrosistema en las zonas improductivas, como bordes de caminos, cárcavas o linderos, clave para recuperar su biodiversidad.
Desde 2015, y con la financiación de dos proyectos LIFE, Olivares Vivos desarrolla este modelo de olivicultura innovador en su concepto, pero tradicional en sus orígenes, nacido del consenso. Ahora, a través del Life Olivares Vivos+ (2021-2026), se trabaja en acelerar la difusión del modelo por las principales regiones olivareras europeas, extenderlo a otros productos, como la aceituna de mesa, y transferirlo a otros cultivos. Esto último se está logrando con la puesta en marcha del proyecto Secanos Vivos.
El desafío está ahora en el tejado de los consumidores responsables, pero sobre todo críticos. Aunque el precio del aceite no baje, es necesario seguir apostando por aceites de oliva que son salud para nosotros, para el entorno rural y para los ecosistemas.
Cuánto dinero da un campo de olivos
El olivo es un cultivo rentable, que exige poca inversión y supone una apuesta de futuro para el medio rural. Y Valdeorras reúne buenas condiciones para su plantación. Este el mensaje lanzado por el ingeniero técnico agrícola Rubén Gutiérrez García-Tembleque, director del departamento de Agro de Aceites Abril, durante la conferencia pronunciada en O Barco sobre la producción de olivos con motivo de las “Xornadas sobre oportunidades do medio rural”.
Rubén Gutiérrez afirmó que la inversión por cada hectárea de olivos es de una media de 500 euros, lo que engloba el estudio de viabilidad, ajuste del ph del suelo, maquinaria, fertilización y mano de obra. A esto, se añade el mantenimiento anual, que cuesta unos 700 euros por hectárea por año para desbroces, sulfato y podas.
En cuanto a la primera cosecha con rentabilidad para el productor, “llega en el quinto o sexto año de la plantación. A los 12 años de la plantación de olivos, los beneficios son del cien por cien. Y el momento en que se gana dinero y se amortiza está en el año 10 (beneficios de 500 y 000 euros por hectárea). Los 000 kilos de media por hectárea es donde está la rentabilidad”, señaló.
También puso de manifiesto que el precio de este año de la aceituna estuvo en 1,30 euros kilo. “El coste de la recolección es de 80 céntimos kilo cuando se paga a 1,30 el kilo de olivo, de modo que hay un margen”, explicó.
Desde el punto de vista del productor, destacó Gutiérrez que la producción de olivos requiere una inversión baja, tanto económica como de tiempo.
Indicó que en Galicia hay muchos suelos que no valen para el cultivo del olivo, pero Valdeorras sí reúne condiciones muy favorables, tanto de clima como suelo. “Un clima apropiado es que no llueva más de 900 mil litros al año y que el mes de mayo no sea húmedo (época de floración del olivo). A nivel de suelos el gran problema es la acidez, en Valdeorras no tanto, el olivo es más exigente que la viña en cuanto a ph, pero se resuelve echando cal, el producto más barato del mercado”.
Otros requerimientos señalados es que lo ideal es que sean fincas de más de 000 metros cuadrados y que cuenten con capacidad de riego los primeros años, principalmente para suelos arenosos (en Valdeorras son más arcillosos y es una ventaja).
Gutiérrez García-Tembleque señaló que también es muy importante tres elementos para la viabilidad de los olivos: el drenaje de la finca pues “si drena mal se desaconseja la plantación de olivo. El olivo compite muy bien en suelos arcillosos con muy poca agua, pero compite muy mal en suelos con mucha agua”; la profundidad del suelo (en Valdeorras sí lo son) y que le de sol a la finca, imprescindible para generar aceite.

En cuanto a las variedades, las que son aptas en Galicia y de mayor rentabilidad, citó la Arbequina, Picual, Cobrançosa y Frantoio. “La corona del proyecto son las variedades autóctonas pero tan sólo se han caracterizado dos para poder proclamar que son únicas. Cuando tengamos el material vegetal, las prescribiremos. Esta es la meta del departamento”, apuntó el director de Agro.
Historia de la empresa Aceites Abril
El técnico comenzó su intervención con unas pinceladas sobre la historia de Aceites Abril, empresa familiar fundada en 1962, en Ourense, que nació como una industria de logística de productos agroalimentarios de vino y aceite. “Empezó en el barrio de A Ponte y de 1994 a 2004 se trasladó al Polígono Industrial de San Cibrao, donde amplía y moderniza el envasado. No todo el aceite que envasaba era gallego”, explicó. En la actualidad, esta firma ourensana cuenta con nueve líneas de envasado, refinería (montada entre 2014 y 2016) y centro portuario en Vilagarcía para recepción de mercancía.
Aceites Abril “es una empresa con mucha facturación. El interés de la familia por el olivo siempre fue de leyenda. Son personas que siempre han estado ligadas al rural”, puntualizó.
Rubén Gutiérrez explicó que el departamento que dirige desde hace dos años, Agro, se puso en marcha en 2006, con la ayuda de Universidades como la de Vigo y Santiago. Sus funciones son asesoramiento técnico a productores, estudios de viabilidad de proyectos nuevos de plantación, venta de planta como vivero y la elaboración de aceite virgen extra gallego, además de charlas y catas, entre otras.
Hizo una referencia histórica, citando al historiador de Santiago Lorenzo Fernández Prieto, para abordar la evolución de los olivos en Galicia. “Hubo producción de aceite antes del siglo XV y después desaparece. Esto fue debido a una subida de impuestos del transporte del aceite y vino”, relató, en una época en la que había mucha hambre en Galicia, enfermedades, emigración, despoblación, circunstancias que también influyeron en la desaparición. “A los cultivos le subían impuestos, no había gente para trabajarlos y la gente decidió ir a productos de primera necesidad como maíz y patata. El olivo perdió rentabilidad y sólo quedó en zonas aisladas”, detalló.
En este sentido, argumentó que Quiroga (Lugo) fue uno de los lugares donde se conservó “tal vez porque a nivel climático y de suelos es gloria bendita para la buena producción de olivos, reúne todas las condiciones”.
Cuándo empieza a ser rentable un olivo
Cómo empezar a cultivar olivos
Un olivar es un cultivo rentable a medio y largo plazo, siempre que el clima y la región sean los adecuados para su desarrollo. Sin embargo, tal como sucede en casi todas las actividades comerciales agrícolas y ganaderas, durante el primer año el oliviculto deberá realizar una inversión racional para poner a prueba sus puntos fuertes y obtener una serie de conocimientos de cómo funciona el mercado, sin esperar grandes beneficios. Durante el segundo, tercer y cuarto año, el agricultor contará con la experiencia agrícola suficiente, así como con los datos de mercado para tomar la decisión de ampliar la inversión, seleccionar otra ubicación/variedad, ajustar los métodos de cultivo o no seguir invirtiendo.
Para cultivar un olivar el agricultor debe tener paciencia, ya que los olivos ofrecerán un buen rendimiento después de su quinto o sexto año de vida. Si un agricultor selecciona y planta árboles jóvenes de 2 a 3 años de edad, cabría de esperar una buena producción entre los 2 y 4 años después de haber plantado su olivar. Además, tal como sucede con casi todos los árboles frutales, es necesaria una economía de escala. Esto significa que no podrá obtener grandes ingresos y vivir exclusivamente del cultivo de 30 o 50 olivos, porque los costes fijos serán similares (si no las superan) a las ganancias. El número mínimo de árboles para obtener buenos ingresos depende del país en el que se encuentre. No obstante, podemos decir que un olivar de 1 hectárea (000 metros cuadrados) con 300 árboles es un buen comienzo.
Para saber más:
- Información sobre el olivo
- El cultivo del olivo
- ¿Es rentable un olivar?
- La vecería del olivo
- Propagación y polinización del olivo
- Necesidades climáticas del olivo
- Requisitos del suelo del olivo
- Cómo plantar un olivar
- Fertilizacion del olivar
- Cómo regar los olivos – métodos de riego
- La poda del olivo
- Cosecha y producción del olivo
- Enfermedades y plagas de los olivos
- Preguntas y respuestas frecuentes sobre el olivo
- Comprar aceite de oliva a granel
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