Gastos extraordinarios: conceptos, diferencias y gestión en derecho de familia

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En el ámbito del derecho de familia, especialmente en casos de separación o divorcio con hijos menores, la correcta comprensión de los gastos extraordinarios es fundamental para garantizar la correcta manutención y educación de los menores.

En este artículo, profundizaremos en la definición de los gastos extraordinarios, las diferencias con los gastos ordinarios, cómo se gestionan en la práctica y quién debe pagarlos. Además, analizaremos algunos ejemplos concretos para facilitar la comprensión de este tema complejo.

Tabla de Contenido

¿Qué son los gastos ordinarios?

Los gastos ordinarios son aquellos que resultan necesarios, previsibles y periódicos para la crianza y educación de los hijos. Estos gastos se cubren mediante la pensión alimenticia, cuyo monto se fija en el convenio regulador o la sentencia de separación o divorcio.

Algunos ejemplos de gastos ordinarios son:

  • Vivienda y suministros (luz, agua, gas, teléfono, internet).
  • Alimentación del menor.
  • Ropa y calzado.
  • Elementos de aseo.
  • Gastos de educación ordinarios en enseñanza pública: libros de texto, matrícula, cuota de la asociación de padres.
  • Gastos médicos cubiertos por la sanidad pública.
  • Gastos de ocio ordinarios, incluyendo el teléfono móvil.

¿Qué son los gastos extraordinarios?

Los gastos extraordinarios, por el contrario, son aquellos que resultan necesarios para la crianza y educación de los hijos, pero que no son previsibles ni periódicos. Estos gastos no se incluyen en la pensión alimenticia, ya que no se pueden cuantificar de antemano.

Para afrontar estos gastos, los progenitores deben realizar una aportación adicional, que generalmente se divide al 50% entre ambos.

Las principales características de los gastos extraordinarios son:

  • Necesidad: Deben ser necesarios para la salud, educación o bienestar del menor.
  • Imprevisibilidad: No se pueden prever ni planificar con antelación.
  • No periodicidad: No se producen de forma regular o constante.

El convenio regulador o la sentencia de divorcio pueden definir los gastos extraordinarios, pero en caso de que no se especifiquen, la jurisprudencia establece criterios para determinar qué gastos se consideran extraordinarios.

Ejemplos de gastos extraordinarios

Algunos ejemplos de gastos extraordinarios son:

  • Tratamientos médicos no cubiertos por el seguro: Intervenciones quirúrgicas, tratamientos especiales, etc.
  • Ortodoncia: Corrección de la posición de los dientes.
  • Clases de repaso o apoyo escolar: Cuando el menor necesita ayuda adicional en alguna asignatura.
  • Actividades extraescolares: Cursos de música, deportes, idiomas, etc.
  • Viajes de estudios: Excursiones o viajes educativos.
  • Sustitución de gafas o aparatos protésicos: Reparación o reemplazo de gafas, audífonos, etc.
  • Carné de conducir: Cuando el menor alcanza la edad legal para obtener el permiso de conducir.

¿Quién debe pagar los gastos extraordinarios?

En principio, ambos progenitores deben pagar los gastos extraordinarios por mitades. Sin embargo, el convenio regulador o la sentencia pueden establecer un reparto diferente, por ejemplo, si uno de los progenitores tiene una situación económica superior al otro.

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Si no hay acuerdo entre los progenitores, se puede acudir a los tribunales para que determinen si el gasto es extraordinario y quién debe pagar la parte correspondiente.

Gestión de los gastos extraordinarios

La gestión de los gastos extraordinarios puede ser compleja, ya que requiere la colaboración de ambos progenitores. A continuación, se presentan algunas recomendaciones:

  • Comunicación: Es fundamental mantener una comunicación abierta y transparente entre ambos progenitores para informar sobre los gastos extraordinarios que se presenten.
  • Acuerdo previo: Si es posible, se recomienda llegar a un acuerdo previo sobre cómo se gestionarán los gastos extraordinarios , incluyendo el reparto del pago.
  • Documentación: Se recomienda guardar toda la documentación relacionada con los gastos extraordinarios, como facturas, presupuestos, etc.
  • Autorización: Si uno de los progenitores tiene la custodia del menor, es recomendable solicitar la autorización del otro progenitor para realizar el gasto, especialmente si no es urgente.
  • Asistencia legal: En caso de conflicto o discrepancia, se recomienda buscar la asistencia de un abogado especializado en derecho de familia.

El incremento de las necesidades del menor

En ocasiones, las necesidades del menor pueden aumentar con el tiempo, por ejemplo, si desarrolla una enfermedad crónica o requiere atención especial. En estos casos, puede ser necesario solicitar una modificación de las medidas definitivas para aumentar la pensión alimenticia y cubrir los nuevos gastos.

La comprensión de los gastos extraordinarios es fundamental para garantizar el bienestar de los hijos en situaciones de separación o divorcio. Es importante que ambos progenitores se comuniquen y colaboren para gestionar estos gastos de manera eficiente, asegurando que se cubran las necesidades del menor.

En caso de conflicto o discrepancia, se recomienda buscar la asistencia de un abogado especializado en derecho de familia para obtener asesoramiento legal y proteger los intereses del menor.

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