En el ámbito financiero, la denominación DPI (Dolarización de Pasivos Internos) se refiere a los depósitos y préstamos del sistema bancario de un país que se realizan en una moneda extranjera, distinta a la moneda local. Es importante entender que el DPI no se limita únicamente al uso del dólar estadounidense, sino que abarca otras divisas fuertes como la libra esterlina, el franco suizo, el yen y el euro, entre otras.
Medición del DPI
La medición del DPI varía según el contexto económico. En países industrializados, se calcula como la proporción del PIB (Producto Interno Bruto) de los activos domésticos en moneda extranjera que reportan los bancos locales al Banco de Pagos Internacionales.
En economías emergentes, se utiliza una medida alternativa que suma los depósitos en dólares y el endeudamiento externo del sector bancario como porcentaje del PIB. Esta medida se basa en la premisa de que los bancos ajustan la moneda de sus pasivos con la de sus activos, transfiriendo el riesgo cambiario a los deudores.
Otra forma de medir el DPI es la proporción entre los depósitos en divisas y el total de depósitos.
Determinantes del DPI
La literatura económica identifica diversos factores que influyen en el DPI. Algunos de los determinantes más relevantes, especialmente en América Latina, incluyen:
- Déficits presupuestarios elevados
- Políticas monetarias laxas
- Antecedentes inflacionarios
En un entorno económico con estas características, la moneda local (a menudo denominada "peso") pierde su función como medio de cambio y reserva de valor predecible.
Si bien el tipo de cambio es un factor determinante del DPI, existen estudios que no encuentran una relación directa entre una intervención activa en los mercados cambiarios y una mayor dolarización de los pasivos. En este sentido, se considera que un tipo de cambio administrado rígidamente es más un efecto del DPI que una causa.
La DPI también refleja una falta de confianza en la moneda local y, en la calidad de la gestión gubernamental. Los países con mejores indicadores de calidad de gestión gubernamental tienden a exhibir niveles de DPI más bajos que aquellos con desempeños más débiles.
Implicaciones del DPI
El DPI tiene efectos tanto positivos como negativos, que se manifiestan a diferentes plazos. En el corto y mediano plazo, los efectos positivos se observan en el nivel de los hogares y las empresas, como:
- Prevención de la inflación y la devaluación de la moneda
- Facilitación del acceso al crédito y el endeudamiento a largo plazo
Sin embargo, a largo plazo, el DPI puede generar costos reales y potenciales para el desempeño de la economía. La dolarización generalizada puede obligar a los actores económicos a enfrentar un descalce cambiario entre sus ingresos denominados en moneda local y sus pasivos denominados en divisas extranjeras. Este descalce representa un riesgo significativo para las empresas y las actividades del sector de bienes y servicios no transables.
Otra implicación negativa del DPI es el " pecado original ", que se refiere a la incapacidad de un país para endeudarse en su propia moneda. Esta vulnerabilidad puede manifestarse en momentos de turbulencia económica, incluso en ausencia de crisis.
La DPI también limita la capacidad de un país para realizar ajustes a través del tipo de cambio real, aumentando la probabilidad de que se produzca una parada súbita de capital. Esta situación puede dificultar el ajuste del tipo de cambio en respuesta a shocks externos, ya que un tipo de cambio libre podría resultar demasiado costoso para países con economías no dolarizadas oficialmente.
A largo plazo, las economías con altos niveles de DPI pueden experimentar:
- Inestabilidad en la demanda de dinero
- Mayor propensión a sufrir crisis bancarias tras una desvalorización de la moneda nacional
- Crecimiento lento e inestable de la producción
Medidas de Política para Reducir el DPI
Existen diversas políticas para reducir el DPI, con diferentes grados de éxito. Se reconoce que controlar la inflación es fundamental, ya que la incertidumbre inflacionaria es un factor determinante clave del DPI. Sin embargo, la reducción de la inflación por sí sola no suele ser suficiente para lograr la desdolarización, ya que las economías con altos niveles de DPI pueden exhibir " histéresis ", donde los actores económicos adaptan sus expectativas y prácticas a las transacciones en moneda extranjera.
Para lograr la desdolarización, se requiere un bajo nivel de inestabilidad de la inflación en relación con la inestabilidad de la desvalorización del tipo de cambio real. Israel y Polonia son dos ejemplos de países que lograron la desdolarización sin consecuencias negativas generalizadas, combinando la desinflación con un anclaje firme del tipo de cambio.
En el caso de Israel, se implementaron medidas adicionales, como un período obligatorio de retención de un año para los depósitos en dólares, la indexación de los depósitos al IPC, requisitos para que los bancos cubran el riesgo cambiario de las actividades no transables, el desarrollo de mercados de instrumentos financieros derivados y la promoción de mercados de bonos en moneda nacional.
En Polonia, las iniciativas desinflacionarias coincidieron con un tipo de cambio real muy alto.
Sin embargo, en contextos menos favorables, una desdolarización forzada puede llevar a la fuga de capitales o a una reducción significativa de la intermediación financiera.
Perspectivas del DPI
En los últimos años, ha habido un interés renovado en el crédito en moneda nacional, especialmente en América Latina. Esto puede atribuirse a expectativas de revalorización de las monedas nacionales y a la respuesta al colapso del régimen de convertibilidad de Argentina, que ilustró los riesgos macroeconómicos de una DPI generalizada.
Otro factor que impulsa la desdolarización es el aumento del crédito en moneda nacional al sector privado, así como a emisores soberanos y gobiernos subnacionales, por parte de entidades financieras internacionales, como el Banco Interamericano de Desarrollo. Este crédito multilateral envía una señal positiva a otros actores económicos.
El DPI es un concepto complejo que requiere un análisis cuidadoso para entender sus causas, implicaciones y posibles soluciones. Las políticas para reducir el DPI deben diseñarse teniendo en cuenta las particularidades de cada economía y los riesgos asociados a la desdolarización forzada.
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