Chile, conocido en los noventa como 'el jaguar de América Latina' por su pujante economía, ha experimentado un cambio de rumbo en las últimas décadas. Aunque en el periodo 2005-2014 mantuvo un crecimiento promedio del 4,3% anual, volver a presenciar un crecimiento vigoroso se ha convertido en uno de los principales desafíos del país.
Las expectativas para 2024 son inciertas. El Banco Central de Chile, en su último Informe de Política Monetaria (IPoM) de septiembre, proyecta una expansión en un rango del 2,25 y 2,75%. Sin embargo, algunos expertos advierten que el panorama para la próxima década podría ser aún más complejo, con un Producto Interno Bruto (PIB) tendencial no minero que podría promediar un 1,8%.
Hermann González, coordinador macroeconómico del Centro Latinoamericano de Políticas Económicas de la Pontificia Universidad Católica (Clapes UC), describe un cambio de sentimiento en el último año: “Las expectativas han pasado del optimismo al pesimismo”.
González, también vicepresidente del Consejo Fiscal Autónomo (CFA), recuerda que, a pesar de evitar una recesión en 2023, el año comenzó con un dinamismo que hacía pensar en un crecimiento cercano al 3% para 202Sin embargo, las cifras del segundo trimestre fueron decepcionantes, lo que ha generado un vaivén de emociones. La clave, según el economista, es que el PIB sólo aumentará cerca del 2,5% este año, por debajo de las tasas de la década anterior.
El repunte del Imacec en julio, que mostró un crecimiento del 4,2% en términos anuales, ha moderado las expectativas más pesimistas del mercado. Sin embargo, Vittorio Corbo, expresidente del Banco Central de Chile, advierte que este dato no es una señal de una tendencia estable. “Si se compara el trimestre de mayo-julio con el anterior, de abril a febrero, observamos que la economía se contrajo a 1,7% en términos anualizados. No hay duda de un debilitamiento”, asegura Corbo.
A pesar de las proyecciones más bien frías, el Gobierno de Gabriel Boric se mantiene optimista. El ministro de Hacienda, Mario Marcel, considera que la recuperación de la actividad económica en julio es una buena señal. “La combinación de efectos puntuales y factores sustanciales que influyen en la actividad económica sugieren que la economía debería volver a crecer trimestre a trimestre y anualmente en los dos trimestres restantes del año”, aseguró en el evento Chile Day en París y Londres, cuyo objetivo es promover el mercado financiero del país como destino de inversión.
Marcel también ha visto con optimismo las estimaciones del IPoM a mediano plazo, especialmente la previsión de un ritmo más acelerado de los recortes de la tasa de interés referencial del Banco Central. “Esto es una buena noticia porque han sido las condiciones financieras restrictivas que, en parte, han limitado el dinamismo de la economía y de la demanda interna, y afectado especialmente a algunos sectores como el de la construcción y también a las empresas de menor tamaño”, dijo.
La semana pasada, la tasa de política monetaria se redujo en un punto porcentual, quedando en 5,5%, el nivel más bajo desde enero de 202Esta decisión se debe a una disminución de la inflación, que acumula un alza del 3,4% este año.
Corbo explica que la decisión de continuar con la reducción de la tasa de política monetaria se basa en la previsión del Banco Central, según un esquema de metas de inflación, de que los precios seguirán en caída por el enfriamiento de la economía, particularmente por una contracción de la demanda. “Aunque hay un shock de tarifas eléctricas, la economía está muy fría. Eso lleva al Banco Central a estas conclusiones”, detalla.
Detrás del bajo crecimiento: dificultades estructurales
Los economistas coinciden en que detrás del bajo crecimiento se encuentran dificultades estructurales que afectan la capacidad de crecimiento potencial de la economía. “La capacidad de crecimiento potencial de la economía tiene tres principales fuentes: productividad, stock de capital y participación laboral. Por lo tanto, si uno piensa en productividad, hay muchos diagnósticos, pero se necesita mejorar en educación y capacitación de la fuerza laboral”, explica González.
Corbo, por su parte, destaca el deterioro del ambiente de inversión: “Es muy difícil aprobar proyectos de inversión, especialmente en sectores claves para Chile como la minería y la industria del salmón, debido a que se piden muchos permisos que demoran en su tramitación”.
A pesar de la situación, Corbo enfatiza que la economía chilena, a diferencia de otras en Latinoamérica, no se encuentra en una crisis. “Chile no ha tenido una crisis macroeconómica desde la década de los ochenta. Y estamos lejos de tenerla, porque contamos con un sistema financiero bien regulado y supervisado, con un Banco Central autónomo que hace su trabajo y una autoridad fiscal que se rige en forma bastante estricta por una regla de superávit estructural”, sostiene.
La búsqueda de un crecimiento más robusto
Un crecimiento cercano al 4% se ha convertido en un objetivo político. En abril, el presidente Gabriel Boric, en el Encuentro Nacional de Empresas (Enade) 2024, pidió rebelarse al crecimiento del 2% o inferior: “Chile puede más y lo podemos lograr si trabajamos en conjunto”.
Evelyn Matthei, la alcaldesa del municipio de Providencia y figura presidencial de la derecha tradicional chilena, también ha expresado la necesidad de recuperar el auge económico del pasado. “Crecemos al 2%, un punto menos que el entorno. Pero si pudiéramos crecer un punto más que el entorno, que no es mucho pedir, alcanzaríamos grandes progresos. Creo que podemos crecer al 4%”, señaló en un seminario.
Alejandro Micco, exsubsecretario de Hacienda y académico de la Universidad de Chile, observa que un sector importante del espectro político, incluido el Gobierno, ha dado mayor importancia al crecimiento económico. “El presidente y sus ministros están poniéndole un énfasis más grande. Ese es un primer paso que nos puede dar esperanza. Sin embargo, hay que ver si este cambio de las autoridades, ocurrido después de que se rechazó la propuesta de Constitución en el plebiscito de septiembre de 2022, y tras un proceso de malestar que se ha generado por el bajo crecimiento, es algo que permea a toda la izquierda o sólo a un sector”, afirma.
Para Micco, si la preocupación por el crecimiento es transversal, es positivo, ya que podría estar en el centro de las políticas. Sin embargo, advierte que las estimaciones de PIB reflejan un escenario insatisfactorio para un país en vías de desarrollo: “Tenemos señales de consolidación de estancamiento, y lo fundamental es ver de qué forma el sistema político, las empresas, los trabajadores, aumentan la producción, el producto per cápita”.
El economista también destaca la importancia de evitar un empeoramiento de las condiciones de vida, ya que puede generar malestar social: “Las sociedades tienden a estar en situaciones más estables si ven que las instituciones les permiten mejorar con el tiempo. Sin crecimiento, es más fácil que haya tensiones sociales. El estallido social se debió en parte a que se venía con ocho años de atascamiento económico”.
¿Qué lugar ocupa la economía de Chile en el entorno?
Para comprender el contexto del crecimiento chileno, es importante analizar su posición en la economía global. Chile se destaca por su estabilidad macroeconómica, con un sistema financiero bien regulado y un Banco Central autónomo. Sin embargo, el país enfrenta el desafío de recuperar su dinamismo y alcanzar niveles de crecimiento más robustos.
La economía chilena se ubica como una de las más desarrolladas de América Latina, pero aún tiene margen para alcanzar el nivel de los países más prósperos del entorno. El crecimiento económico es fundamental para mejorar las condiciones de vida de los chilenos y para asegurar un futuro más próspero.
En 2024, el futuro de la economía chilena dependerá de la capacidad del país para superar las dificultades estructurales, atraer inversiones y promover un crecimiento inclusivo que beneficie a todos los sectores de la sociedad. El desafío es lograr que el crecimiento económico sea sostenible y que se traduzca en una mejora tangible en la calidad de vida de los chilenos.
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