A pesar de la disminución de los volúmenes de inversión china en Brasil, la cooperación entre ambos países sigue siendo crucial. Se espera que Brasil se una a la iniciativa de la Franja y la Ruta de China, posiblemente antes de fin de año, marcando un hito en la relación bilateral.
Las recientes conversaciones diplomáticas entre Brasil y China se han centrado en la adhesión del país sudamericano a la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI). Funcionarios chinos han declarado públicamente su interés en que Brasil se una al programa global de infraestructura, lo que sería una importante victoria política para Pekín. El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, dijo a la prensa en julio que su equipo estaba preparando una propuesta al respecto. El presidente chino, Xi Jinping, tiene previsto realizar una visita de Estado a Río de Janeiro en noviembre, durante la cual podría formalizarse el anuncio de la adhesión de Brasil a la BRI.
La inversión china en América Latina: una evolución
En la última década, la inversión china en América Latina se ha caracterizado por grandes proyectos de infraestructura: carreteras, ferrocarriles, represas y puertos, entre otros, con frecuencia respaldados por financiamiento estatal y, en muchos países, bajo el paraguas de la Iniciativa de la Franja y la Ruta. Sin embargo, en los últimos años, la naturaleza de esta inversión ha comenzado a cambiar.
Si bien China continúa buscando en sus socios latinoamericanos mercados y recursos clave, ahora son las empresas chinas, en lugar de sus prestamistas, las protagonistas principales de la inversión, con un enfoque en los nuevos sectores tecnológicos.
En las últimas dos décadas, la importancia económica de China en América Latina ha aumentado constantemente. Desde el año 2000, el comercio entre China y la región se ha multiplicado por 35 y se espera que siga creciendo. China es el principal destino de las exportaciones de Brasil, Chile, Panamá, Perú y Uruguay, y la principal fuente de importaciones para Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú.
En varios momentos de la década de 2010, la escala del apoyo de las instituciones financieras de desarrollo chinas para proyectos de infraestructura en la región superó a la de proveedores tradicionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, una tendencia que desde entonces se ha revertido, ya que dicha provisión disminuyó drásticamente en la segunda mitad de la década.
Margaret Myers, directora del Programa de Asia y América Latina del Diálogo Interamericano, explicó a Dialogue Earth que se ha observado una caída general en la inversión china, tanto en la región como a nivel mundial, en nuevas inversiones y fusiones y adquisiciones. Sin embargo, destaca un aumento en el número de proyectos centrados en nuevos sectores de alta tecnología.
A medida que la región lucha por satisfacer sus necesidades de financiación para la transición a la energía limpia, los expertos dicen que este patrón cambiante de inversión china puede presentar nuevas oportunidades para los países latinoamericanos, pero también desafíos asociados con el impacto en el desarrollo económico local y la gestión de las tensiones socioambientales.
Tendencias en inversión extranjera directa
Desde 2015, América Latina ha experimentado una caída significativa en los préstamos del Banco de Desarrollo de China (CDB) y del Banco de Exportación e Importación de China (Chexim), dos de los tres bancos de política propiedad del Consejo de Estado de China, que históricamente han sido las instituciones más activas en la provisión de fondos a la región.
Entre 2019 y 2023, la región recibió un promedio de USD 300 millones por año del CBD y Chexim, con la mayoría del total concentrada solo en 2019 y 2023; los préstamos se redujeron a cero en 2020 y tuvieron una lenta recuperación pospandémica en 2021 y 202Por el contrario, en 2010, solo el CDB prestó casi USD 2000 millones. El año pasado, los únicos dos planes de crédito concedidos en la región por estas instituciones fueron al banco BNDES de Brasil, para apoyar el desarrollo de infraestructura y la economía verde.
Rebecca Ray, investigadora sobre las relaciones económicas entre China y América Latina en el Centro de Política de Desarrollo Global de la Universidad de Boston, explicó estas tendencias a Dialogue Earth: "Vemos menos intervención de las instituciones financieras y más acción de las empresas. En América Latina, la última década ha visto el pico de las operaciones de inversión a través de instituciones financieras, primero a través del sector petrolero y luego en infraestructura".
Enrique Dussel Peters, coordinador del Centro de Estudios China-México de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que estos cambios son una señal de una creciente familiaridad y comprensión. "Estas tendencias son el resultado del proceso de aprendizaje de las empresas chinas durante más de dos décadas en la región, y de los funcionarios y empresas latinoamericanos con respecto a China", dice.
Los expertos señalan que el compromiso cada vez más profundo entre China y América Latina a través de los préstamos para obras de infraestructura, a menudo diseñadas por los propios países receptores e implementadas en conjunto con empresas locales, ha permitido a los inversores chinos aprender gradualmente sobre las cuestiones reglamentarias y laborales, así como sobre las idiosincrasias locales.
"Para China, la forma de hacer negocios en la región era una novedad y con los años ha ganado experiencia y ha aprendido", dijo Ray. Este aprendizaje, agregó, ha permitido a las empresas chinas "poder saltar directamente a las inversiones" sin depender del respaldo de los préstamos bancarios como lo habían hecho anteriormente. "Pero además, los grandes bancos públicos ahora están más ocupados en brindar crédito en la propia China, que se necesita para impulsar la economía doméstica".
La caída en los préstamos de las instituciones financieras de desarrollo chinas ha sido mayor que el aumento en la inversión de empresas privadas, lo que significa que la cantidad total de inversión china en la región ha disminuido. Según datos del Monitor de Inversión Extranjera Directa de China para América Latina y el Caribe, la IED china en 2023 se situó en USD 748 millones, lo que representa aproximadamente el 10% de toda la IED que llega a la región.
Nuevas prioridades y 'nueva infraestructura'
Los sectores prioritarios para la inversión china también han cambiado. La mayoría de los préstamos proporcionados por el CDB y Chexim se dirigieron históricamente a apoyar la infraestructura, las industrias extractivas como la minería, los oleoductos, el sector energético y la manufactura. A partir de estas operaciones, China se convirtió gradualmente en un líder en el desarrollo y la construcción de proyectos de infraestructura no solo en la región, sino en todo el Sur Global.
Ahora, explica Myers, hay un nuevo enfoque en sectores específicos que China considera prioritarios para su propio desarrollo. "Los llamamos la 'nueva infraestructura', para referirnos a los sectores de innovación", dice. "En las últimas dos décadas, el crecimiento de China ha dependido en gran medida de los sectores minorista, manufacturero y de la construcción, pero ahora la innovación en los sectores de alta tecnología son las áreas que China quiere priorizar para crecer e impulsar su competitividad global. Entonces, vemos esfuerzos masivos para hacer crecer estas industrias, con subsidios muy significativos en China y en el extranjero".

Entre estos sectores prioritarios se encuentran los vehículos eléctricos, los paneles solares, las baterías, la digitalización, las telecomunicaciones, la tecnología financiera, la electrificación y la inteligencia artificial. En varios de estos sectores, las empresas chinas ocupan una posición global dominante, en particular en paneles solares, baterías y vehículos eléctricos, denominados sus "tres nuevos" productos de exportación; China representa más del 80% de las exportaciones de paneles solares, el 50% de las baterías de litio y más del 20% de los vehículos eléctricos. A su vez, estos sectores de "nueva infraestructura" representaron el 58% de la inversión extranjera china en América Latina y el Caribe en 2022, y más del 60% del número de proyectos anunciados por empresas chinas durante el año.
En el sector de los vehículos eléctricos y las baterías, las automotrices BYD, Foton y Chery se encuentran entre las principales empresas chinas, tanto en la región como a nivel mundial. Solo BYD tiene como objetivo producir más de 150.000 vehículos eléctricos e híbridos anualmente en una fábrica planificada en Brasil, y ya ha comenzado la producción de un autobús alimentado por baterías de litio, fabricado en la ciudad amazónica de Manaos.
El sector de las energías renovables también ha surgido como un foco principal de la inversión china en la región, en particular en la energía solar, para la cual el país también es un proveedor esencial. Ocho de los diez mayores proveedores de paneles solares en la región son chinos, liderados por las empresas Longi, Jinko, Trina y JA. El parque solar Cauchari en la provincia de Jujuy, Argentina, entre los más grandes de la región, fue financiado a través de un préstamo del CDB y construido por contratistas chinos.
En términos de fusiones y adquisiciones, algunas de las mayores operaciones que involucran capital chino en la región han llegado al sector del litio de Argentina. Cabe destacar la compra en 2022 por parte de la minera china Ganfeng Lithium de la empresa argentina Lithea para desarrollar el proyecto Pozuelos-Pastos Grandes por USD 962 millones, y el acuerdo de Zijin Mining Group en 2021 para hacerse con la canadiense Neo Lithium y explotar el depósito Tres Quebradas por USD 737 millones. El otro gran acuerdo en la región fue la adquisición en 2021 por parte de Great Wall Motor de una fábrica de Daimler en Brasil, donde desarrollará autos eléctricos en el país.
Asimismo, en el campo de las telecomunicaciones, la empresa china Huawei se está expandiendo en la región, especialmente en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú a través de la instalación de centros de datos y computación en la nube, algo que en gran medida ha sido bien recibido en los países latinoamericanos, pero que ha sido fuente de preocupación entre algunos observadores occidentales.
Una encuesta de la UNAM dirigida por Dussel Peters resumió la dinámica cambiante en las prioridades de inversión china. "Los sectores vinculados a las materias primas -metales, minerales y minería- siguen predominando en la inversión de China en América Latina, con el 34% del total en 2020-2023, aunque muy por debajo de su participación del 81% en 2005-2009", informa. "En contraste, la energía, particularmente la energía no fósil, y los sectores automotriz y de autopartes se han convertido en los sectores más dinámicos de la última década".
Más política, más mercado
Desde 2005, Venezuela, Brasil, Argentina y Ecuador han sido los principales destinos de la región para los préstamos emitidos por los bancos de política chinos. Dado que algunos observadores han considerado que dicha financiación está motivada políticamente, la tendencia hacia proyectos más pequeños liderados por empresas podría sugerir que las nuevas formas de inversión china en la región están más relacionadas con las condiciones del mercado. Sin embargo, Myers advierte que esa lectura de la situación no es del todo precisa.
"Hubo tres cosas que China persiguió con los préstamos de país a país, bajo la denominada estrategia de alida': búsqueda de mercado, búsqueda de recursos e internacionalización empresarial", explica. "Hoy, China mantiene estos objetivos, en particular para los recursos minerales que son críticos para la transición energética y los mercados en sectores de alto valor agregado. Son las formas [de inversión] las que han cambiado".
Durante las últimas dos décadas, el compromiso de China con la región a través de préstamos de instituciones financieras tuvo un mayor impacto en algunos países que experimentaban dificultades para acceder a otros tipos de financiación, como fue el caso de Venezuela, Argentina y Ecuador. Brasil tuvo un mayor acceso a la financiación alternativa, y las entradas de capital chino estuvieron estrechamente relacionadas con el petróleo, incluidos los proyectos en alta mar en asociación con la empresa petrolera estatal Petrobras.
"Los préstamos se otorgaron a los gobiernos, pero con requisitos de equipo chino, lo que también fue una forma de abrir mercados y promover la inserción de empresas [chinas] en la región", agrega Myers.
En términos de los destinos de la inversión china en la región, el Monitor de Inversión de China señala que ha habido una diversificación de los países y sectores de enfoque, y la propiedad de las empresas chinas. Detalla que entre 2020-2023 Brasil mantuvo su posición como el principal receptor de inversión china, con el 34% de todas las inversiones, seguido de Argentina (22,5%), México (15%), Perú (11%) y Chile (8,7%). En Argentina y Perú, la participación china en el sector minero se ha vuelto particularmente prominente, en litio y cobre, respectivamente. Mientras tanto, en Chile, además de su propio sector del litio, también se dice que hay oportunidades para la inversión china en la transición energética del país. En México, el sector automotriz es el principal atractivo.
Otro aspecto notable de la inversión china en la región es una alta concentración de inversión entre un pequeño número de empresas. La encuesta de la UNAM reveló que "solo cinco empresas chinas -State Power Investment Corporation Limited (SPIC), State Grid Corporation, Tibet Summit Resources, Jiangxi Ganfeng Lithium y Zijin Mining Group- representaron el 46% de la inversión extranjera directa china saliente en América Latina y el Caribe durante 2020-2023".
El impacto en la región
América Latina y el Caribe requieren enormes inversiones en infraestructura para impulsar sus transiciones energéticas, lo que también implicará cambios de gran alcance en la industria, la sociedad y el uso de la tierra. En este contexto, China ofrece posibilidades como inversor y proveedor.
Sin embargo, Myers expresa precaución sobre una dependencia excesiva de China sin también mejorar las capacidades locales. "El riesgo es que la región quede atrapada en la dependencia y no desarrolle su propia competitividad en este proceso", dice. "Si no hay un esfuerzo para exigir a los inversores que proporcionen transferencia de tecnología y que presenten iniciativas en educación e incorporación de mano de obra local, la región no podrá intensificar su desarrollo en estos sectores".
El riesgo es que la región quede atrapada en la dependencia y no desarrolle su propia competitividad Margaret Myers, directora del Programa de Asia y América Latina del Diálogo Interamericano
Algunos de los sectores en los que China ha centrado sus inversiones, como la energía, la minería y la extracción de litio, también se caracterizan por su importante huella ambiental. Aunque muchos proyectos en curso en estos campos son individualmente más pequeños que los respaldados por los grandes préstamos de las décadas anteriores, y las empresas que los lideran ahora tienen más experiencia en negociar con las partes interesadas, un mayor número de iniciativas en cartera, no obstante, plantea riesgos potenciales.
En este sentido, Myers sugiere que las nuevas inversiones podrían dar lugar a conflictos socioambientales que difieren de los que se han visto anteriormente en la región. "Este es otro gran desafío para la región, ya que los gobiernos, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil deben ser capaces de generar condiciones de negociación y diálogo que permitan que los proyectos sean viables de manera sostenible".
¿Quién es el dueño de las empresas chinas?
Las empresas chinas son propiedad de una variedad de entidades, incluyendo:
- Gobierno chino: Muchas empresas chinas son propiedad del gobierno, especialmente en sectores estratégicos como la energía, las telecomunicaciones y la construcción. Estas empresas a menudo están dirigidas por el gobierno, y sus decisiones de inversión están influenciadas por los objetivos políticos y económicos de China.
- Empresas privadas: También hay un creciente número de empresas privadas chinas que operan en el mercado global. Estas empresas suelen estar impulsadas por el beneficio y pueden ser más flexibles en sus decisiones de inversión.
- Empresas mixtas: Algunas empresas chinas son empresas mixtas, donde el gobierno chino y empresas privadas tienen una participación en la propiedad. Estas empresas a menudo combinan la experiencia y los recursos del gobierno chino con la flexibilidad y la agilidad de las empresas privadas.
Es importante destacar que, incluso en el caso de las empresas privadas chinas, el gobierno chino puede ejercer una influencia significativa, especialmente cuando se trata de inversiones en el extranjero. El gobierno chino puede proporcionar financiación, apoyo político y acceso a mercados para las empresas chinas, lo que les permite obtener una ventaja competitiva.
En general, la propiedad de las empresas chinas es un tema complejo que requiere un análisis cuidadoso. Es importante considerar la influencia del gobierno chino, las motivaciones de las empresas y el contexto de las inversiones para comprender el panorama completo.
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