El mercado financiero experimentó una semana agitada, marcada por la notable caída de los bonos CER, que llegaron a perder hasta más del 5%. Esta situación generó incertidumbre entre los inversores, que se preguntan por las causas de este descenso y qué significa para el futuro de sus inversiones.
Las causas de la caída de los bonos CER
La principal razón detrás de la baja de los bonos CER es la expectativa de una disminución significativa de la inflación. Esta perspectiva ha llevado a los inversores a buscar alternativas más rentables, como los bonos de tasa fija, especialmente las Letras de Capitalización (LECAP), que ofrecen una rentabilidad superior al 4% mensual.
La convicción de que la inflación se reducirá se basa en diversos factores, como el ajuste fiscal, el ancla cambiaria y la caída de la actividad económica, que han logrado frenar el avance de los precios.
Según Nicolás Cappella, trader de Invertir en Bolsa, “esto es relevante porque si comienza pricearse eso, las salidas de los bonos CER, comienzan a ser relevantes. Porque si vamos a un mercado sin cepo, la curva CER no puede rendir negativa, sino que debería estar en niveles más parecidos a los de la curva soberana. Por lo tanto, si el mercado apuesta a este escenario, las paridades de los bonos CER pueden sufrir más todavía”.
Oportunidades en el mercado
A pesar de la caída, los bonos CER siguen siendo una de las inversiones más rentables del año, con ganancias acumuladas de más del 80%. Algunos especialistas, como Adcap Grupo Financiero, ven una oportunidad en los bonos duales, que ajustan por inflación o devaluación. Estos bonos se presentan como una alternativa interesante dentro del extremo frontal de la curva de bonos vinculados a la inflación.
Por otro lado, los bonos soberanos lograron interrumpir una racha negativa de tres ruedas consecutivas. Si bien las subas no fueron significativas, lograron que el riesgo país ceda 21 unidades (-7%) y cerrara en 210 puntos básicos.
Expectativas para el futuro
La consultora 1816 destaca que la inflación núcleo mensual, que en marzo superó los dos dígitos, “parece rondar el 5% en abril (algunas mediciones dan bastante menos y la mayoría dice que punta a punta los números son aún mejores), lo que refleja que, al menos hasta aquí, la combinación de ajuste fiscal (con superávit financiero), ancla cambiaria y desplome de actividad (”no hay plata”) fue suficiente para desinflar (no se necesitó la reforma monetaria). ¿Y hacia adelante? El Banco Central confía en que puedan achicarse los márgenes empresarios, consolidando el proceso”.
Sin embargo, la consultora F2 de Andrés Reschini ve con preocupación “el atraso en la cosecha, producto del mal clima, sumado al bajo precio internacional de la oleaginosa (´por la soja) que provocan un estancamiento del volumen de liquidaciones en un nivel inferior al de la primera semana de febrero. mientras que se va notando un crecimiento en las cantidades demandadas por privados con acceso al tipo de cambio oficial y todo esto ralentiza el ritmo de acumulación de reservas de BCRA. Es de esperarse que en la medida que vayan mejorando las condiciones climáticas, la cosecha retome el ritmo y veamos incremento en las liquidaciones”.
EconViews, por su parte, destaca que “el Gobierno tiene muchos objetivos. Por un lado, el “Mileismo” puro siempre mira la cantidad de dinero como una variable clave y la menor tasa significará menor emisión por intereses en el Banco Central y una aceleración en el proceso de limpieza de su balance. Al ser la tasa negativa en términos reales, los pasivos remunerados caen como porcentaje del PBI”.
La consultora también señala que la baja de tasas es “compatible con un cepo que va a tener más vida de la que creíamos hace unos meses. Si bien no descartamos que el Gobierno vaya por una baja adicional de tasas, nuestro escenario base es que se quede en 60% hasta que se abra la Caja de Pandora, es decir se eliminen las restricciones cambiarias. En nuestro criterio para abrir el cepo se necesitará una tasa real positiva (es decir mayor a la inflación) y un tipo de cambio competitivo si se quiere es evitar sobresaltos. Y, Lógicamente, la idea es que la apertura del cepo sea algo bueno. Por ese motivo vemos la tasa en 60%, que si baja la inflación será cada vez menos negativa, y luego un salto a 80% para poder abrir el cepo probablemente en el último cuarto del año”.
La visión de J.P.Morgan
J.P. Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, también se pronunció sobre la situación económica argentina. La entidad financiera considera que la desinflación “debería ayudar a la estabilización y a la mejora del poder de compra. Pero creemos que el combustible para que el crecimiento sea sustentable debe provenir de un shock de credibilidad”.
J.P. Morgan destaca que este shock podría estar relacionado con la telaraña de los controles al capital, junto con la regulación y cambios legales, algunos de los cuales ya están en vigor, que “deberían ayudar a impulsar una recuperación de la inversión del sector privado desde los mínimos actuales. Así, mantenemos la previsión ce caída del PBI para todo 2024 en -3,6% con una baja de 1,2% en el último trimestre”.
La caída de los bonos CER es un reflejo de la expectativa de una disminución de la inflación. Sin embargo, siguen siendo una inversión atractiva, especialmente a largo plazo. El futuro de la economía argentina dependerá del éxito de las medidas implementadas por el Gobierno para controlar la inflación y promover el crecimiento. Los inversores deberán estar atentos a la evolución de la situación y tomar decisiones estratégicas en función de sus objetivos financieros.
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