Será bitcoin reemplazado por otra criptomoneda?

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El 31 de octubre de 2008, un programador anónimo llamado Satoshi Nakamoto publicó un documento que sentó las bases para un sistema monetario completamente nuevo. 15 años después, el entorno apenas comienza a comprender su verdadero valor y potencial.

Bitcoin, una invención de la ciencia de la computación, es un hito mundial que nunca se repetirá.

Bitcoin no surgió de la nada. Décadas de proyectos previos de dinero electrónico fracasaron, pero cada uno se basó en el progreso incremental que habían logrado los demás. Bitcoin fue la culminación de este proceso, un triunfo compartido por toda una comunidad científica.

Algunos predecesores, como DigiCash, dependían demasiado de autoridades de confianza y, por lo tanto, nunca lograron la aceptación del mercado. Otros, como HashCash, crearon monedas funcionales respaldadas por redes informáticas, pero no pudieron mantener su valor con el tiempo.

Finalmente, hubo historias de horror como Liberty Reserve, donde los operadores de monedas electrónicas funcionales fueron arrestados y encarcelados por su trabajo.

Todos estos proyectos compartían un objetivo común: interrumpir el monopolio monetario del gobierno y crear una moneda de Internet viable libre de control central.

Tabla de Contenido

5 maneras en que Bitcoin tuvo éxito donde estos proyectos fracasaron

Bitcoin logró lo que sus predecesores no pudieron gracias a estas 5 características:

  • Emisión de su activo, BTC, de manera justa y transparente, sin un emisor central.
  • Permitir que los usuarios se unan y se beneficien de la operación de su red.
  • Proporcionar fuertes garantías de derechos de propiedad a través de la criptografía.
  • Adoptar una política monetaria fija que no se puede alterar.
  • Brindar a los usuarios las herramientas para mejorar continuamente Bitcoin.

Muchos en el espacio de los activos digitales están de acuerdo en que Bitcoin ha logrado todo lo anterior, y esto lo hace increíblemente improbable que Bitcoin alguna vez sea superado por una alternativa gubernamental o de mercado privado.

Juntas, estas características representan una propuesta de valor que excede la suma de sus partes. Incluso entre miles de criptomonedas, Bitcoin sigue siendo único.

Un lanzamiento justo

La genialidad de Satoshi fue la decisión de utilizar una invención previa llamada prueba de trabajo (PoW) para distribuir bitcoins a cualquier usuario dispuesto a asegurar la red con potencia informática.

Para emitir nuevos bitcoins, los usuarios de Bitcoin compiten para resolver acertijos matemáticos utilizando equipos informáticos, validando su trabajo gastando electricidad y recursos. A cambio, reciben BTC recién acuñados en un proceso conocido como minería.

Esta distribución creó un campo de juego nivelado y fomentó una comunidad global.

Crucialmente, este sistema significaba que Nakamoto no necesitaba vender, emitir o comercializar bitcoins. En 2011, incluso entregó la operación del software de Bitcoin a una comunidad de desarrolladores de código abierto, ninguno de los cuales fue pagado directamente o recibió algún tipo de compensación financiera.

Los usuarios ganaban bitcoins ofreciendo un servicio al protocolo, intercambiando energía por propiedad o intercambiando directamente entre ellos. Este diseño aseguró que se requería trabajo para recibir Bitcoin.

El éxito de Bitcoin fue más que crear un nuevo dinero; se trataba de crear un sistema para distribuir valor de una manera que no se pudiera manipular y que no favoreciera injustamente a ningún usuario. Incluso Satoshi minó todos los Bitcoin que recibió, al igual que todos los demás.

Hoy, la emisión de Bitcoin sigue siendo una competencia justa, pero ese no es el caso de las muchas criptomonedas alternativas en circulación, que todavía están buscando una alternativa a PoW.

Muchas de ellas asignan los datos escasos dentro de sus redes de manera desproporcionada, a menudo a través de ventas internas. Esto proporciona a estos usuarios privilegiados la capacidad de acumular más moneda o de tener una participación directa tanto en el desarrollo de la red como en las políticas económicas.

Bitcoin está libre de estas preocupaciones de equidad y manipulación.

Una red abierta

En su núcleo, Bitcoin es un sistema de reglas para gobernar una base de datos global y distribuida que rastrea la propiedad de los datos dentro de su economía.

Para que la red funcione de manera efectiva, muchos participantes deben retener y sincronizar sus copias de la base de datos y acordar que esas copias están libres de discrepancias. De lo contrario, como las monedas electrónicas de antaño, existe el riesgo de que un usuario pueda asignar datos que no posee o no ganó, creando fraudulentamente nuevas monedas y emitiéndolas en circulación.

Cada competidor de Bitcoin enfrenta un problema: existe una relación directa entre el tamaño de la base de datos y la capacidad de los usuarios de la red para mantener su propia copia de esa base de datos.

Bitcoin hace concesiones meditadas para mantener esta funcionalidad crítica accesible. Puedes pensar en cada red de blockchain como compuesta por tres tipos de actores:

  • Mineros, que reciben recompensas por ayudar a asegurar la red al descubrir nuevos bloques y encadenarlos a los anteriores (construyendo la blockchain).
  • Nodos, que mantienen el proceso honesto al rastrear el historial de transacciones y verificar las nuevas transacciones.
  • Usuarios, que realizan transacciones basadas en la confianza en estos controles y equilibrios.

Como con cualquier criptomoneda, estas funciones esenciales tienen barreras de entrada. Sin embargo, lo importante es que las barreras de Bitcoin no son producto del protocolo, sino de las fuerzas del mercado. Cualquier usuario que quiera asegurar la base de datos puede hacerlo encontrando acceso a la electricidad y la potencia informática. Cualquier usuario que quiera verificar la base de datos puede hacerlo descargando y almacenando su libro mayor.

Ambas actividades están influenciadas solo por el mercado de recursos informáticos.

Otras criptomonedas agregan características que aumentan el costo de ejecutar estas funciones. Algunos asignan la capacidad de determinar su costo a usuarios específicos, permitiendo que los usuarios que aseguran la base de datos dicten que sus pares posean una cierta cantidad de la criptomoneda, o que cumplan con otros criterios que ellos dicten para recibir la criptomoneda.

Estos sacrificios tienden a recompensar la riqueza y la influencia, similar a las economías administradas por el gobierno donde la oferta y la distribución del dinero no se rigen por las fuerzas del mercado, sino por un pequeño número de individuos. Bitcoin, nuevamente, está libre de estos compromisos.

Fuertes derechos de propiedad

Los derechos de propiedad se definen como el derecho exclusivo de una persona u organización de usar, administrar y disponer de un recurso que ganó a través de su trabajo a su discreción.

Si bien esto puede ser intuitivo para cualquiera que viva en un país que protege estos derechos, no todos en el entorno tienen derecho a ellos. En algunos países, incluso democráticos, los gobiernos pueden congelar las cuentas bancarias de las personas utilizando (o abusando) del sistema legal.

Este es otro dilema común a otras criptomonedas. Es posible agregar características a cualquier criptomoneda, o cambiar las reglas, alterando las asignaciones de propiedad al obligar a los usuarios a descargar un nuevo software incompatible.

Bitcoin se basa en realizar actualizaciones de software compatibles con versiones anteriores. Esto significa que sus desarrolladores priorizan los cambios que no obligan a los usuarios a actualizar. Los usuarios pueden ejecutar cualquier software que sea compatible con la red de Bitcoin sin sacrificar la funcionalidad (aunque esto puede tener un costo de seguridad).

Otras criptomonedas a menudo introducen cambios incompatibles en su software, donde aquellos que disienten del cambio pueden ya no poder disfrutar de los mismos beneficios que otros. Si decides rechazar la actualización, tus monedas pueden no ser aceptadas dentro de la economía.

Los desarrolladores pueden medir la opinión del usuario al proponer softwares incompatibles, pero, cada usuario está a merced de la mayoría de los demás usuarios.

Con Bitcoin, los grupos minoritarios pueden quedarse con la versión anterior, manteniendo su Bitcoin y su valor intactos, aunque enfrentan compensaciones de seguridad. Esta tolerancia a las opiniones divergentes diferencia a Bitcoin como un defensor de los derechos de propiedad.

Mientras tengas las claves privadas de tu Bitcoin, tienes garantizada la propiedad de estas monedas. Mientras ejecutes cualquier software compatible con Bitcoin, puedes estar seguro de que podrás realizar transacciones con esas claves dentro de la economía de Bitcoin. Del mismo modo, puedes estar seguro de que nunca habrá más de 21 millones de Bitcoins.

Política monetaria fija

Todo el dinero se basa en un contrato social. Los usuarios acuerdan intercambiar su trabajo por un medio que pueden usar para adquirir libremente productos y servicios en una fecha posterior.

La historia monetaria ha estado dominada por dos tipos de sistemas, ambos con diferentes tipos de contratos sociales.

  • Monedas basadas en el mercado, como el oro, que se basan en un activo de cantidad limitada que el hombre no puede crear.
  • Monedas basadas en el gobierno, que son propensas a la inflación porque estas monedas se pueden imprimir a voluntad a medida que los gobiernos las utilizan para pagar los gastos.

Bitcoin es una moneda basada en el mercado, y tiene todas las características que determinan el dinero:

  • Es duradero: mientras haya internet y electricidad, habrá bitcoin.
  • Es portátil: puedes acceder a tus fondos desde cualquier parte del entorno.
  • Es escaso: todos los usuarios pueden saber con certeza que solo habrá 21 millones de bitcoins.

Debido a su lanzamiento justo, su red abierta y sus fuertes derechos de propiedad, la política monetaria de Bitcoin no solo es fija, sino que es creíble. Los usuarios pueden estar seguros de que permanecerá sin cambios, a menos que todos sus millones de usuarios estén de acuerdo con el cambio, por improbable que sea.

Otras criptomonedas, por el contrario, ofrecen políticas monetarias variables, con menos credibilidad.

Algunos cambian tan a menudo que no son diferentes de las monedas administradas por el gobierno, cuyo valor puede estar sujeto a los caprichos de la política. Al igual que los bancos centrales, controlan la oferta monetaria y toman medidas que apuntan a la estabilidad de los precios y el crecimiento económico.

Otros no tienen límites en su emisión, socavando su credibilidad.

Del mismo modo, los bancos centrales globales utilizan herramientas de política monetaria para controlar la oferta de sus monedas nacionales. Como ha demostrado la Reserva Federal, estas instituciones son vagas sobre cuándo y por qué cambian estas tasas. A menudo, solo los iniciados ayudan en la toma de decisiones.

Quienes utilizan monedas estables, activos criptográficos respaldados por dólares o alguna forma formal de moneda digital del banco central (CBDC), igualmente, solo están optando por este sistema existente.

Mejora ilimitada

Si bien las cualidades anteriores establecen una base sólida para Bitcoin, estos atributos por sí solos no son suficientes para garantizar que nunca será reemplazado por una alternativa. Por eso, su último atributo es quizás el más importante: la capacidad de Bitcoin para cambiar y mejorar.

Parece improbable que Bitcoin pueda escalar para brindar sus beneficios a los ocho mil millones de personas del entorno tal como está construido. Se necesita trabajo para desarrollar capas transaccionales adicionales que puedan expandir la capacidad fundamental de Bitcoin, sin sacrificar sus propuestas de valor centrales.

Solo en el último año, los desarrolladores de Bitcoin han logrado hazañas que antes se consideraban imposibles, sin cambiar el código central, desbloqueando contratos inteligentes completos de Turing, así como nuevas formas de transformar bitcoins en tokens no fungibles.

La capacidad de los usuarios de Bitcoin para implementar con éxito nuevas funciones convincentes hace que las redes criptográficas existentes que ofrecen funcionalidades similares sean redundantes.

En un mar en expansión de criptomonedas competidoras y monedas administradas por el gobierno, con políticas diversas y en constante cambio, Bitcoin se mantiene solo.

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