En un planeta donde el 71% de la superficie está cubierta por agua, la brecha entre el agua dulce limpia y accesible (menos del 1%) y todos los demás tipos es abismal. La agricultura y la alimentación consumen el 69% de los recursos hídricos del entorno. Y esta cifra solo aumentará, tanto en respuesta al crecimiento de la población, que alcanzará los 700 millones en 2050, como al aumento de la riqueza de esa población, cuyo ascenso de la pobreza lleva a una demanda de alimentos más "de lujo", como la carne.

Esta creciente necesidad continua hará que se recurra a los acuíferos que han estado en declive desde 2003, especialmente en áreas del entorno donde la escasez de agua ya es un problema. La NASA ha descubierto que 21 de los 37 acuíferos del entorno están actualmente en declive. Otras fuentes de agua dulce, aunque no se están agotando, se están contaminando rápidamente hasta el punto de ser irreparables. El gobierno chino, por ejemplo, admite que aproximadamente el 80% del agua subterránea superficial del país no es apta para beber, el 90% del agua subterránea en áreas urbanas está contaminada y que el 40% de sus ríos están demasiado contaminados para ser utilizados para uso agrícola o industrial. Jacques Cousteau señaló hace mucho tiempo que "el agua y el aire, los dos fluidos esenciales de los que depende toda la vida, se han convertido en basureros globales".
Un problema importante en el entorno occidental se presenta en forma de una infraestructura envejecida que es propensa a fugas. En los Estados Unidos, el 17% del uso diario de agua doméstica se pierde por fugas, mientras que casi una cuarta parte del suministro público del Reino Unido se pierde de la misma manera.
Para 2025, se estima que el 66% del entorno vivirá en zonas con estrés hídrico según el World Resources Institute. No solo estamos hablando de los habituales titulares de California, el norte de la India (cuya pérdida de agua subterránea se puede ver desde el espacio) o la península Arábiga, sino de un desajuste mundial que provocará una brecha del 40% entre la demanda y la oferta en los próximos 15 años. Lejos de ser un fenómeno moderno, incluso Dwight D. Eisenhower identificó la importancia del agua, señalando: "Entre estos tesoros de nuestra tierra está el agua, que se está convirtiendo rápidamente en nuestro recurso más valioso, más preciado y más crítico". Entonces, ¿dónde se encuentran las oportunidades y las soluciones?
La primera tiene que ser el suministro: si no hay suficiente agua en el planeta para todos, ¿cómo creamos más? La exploración ayudará a descubrir nuevos acuíferos y fuentes de agua; el tratamiento eficiente de las aguas residuales ayudará a reciclar gran parte de lo que ya usamos. El capital inteligente en Oriente Medio está buscando nuevas tecnologías de purificación, como la desalación de grafeno, un proceso que convierte los desiertos en tierras agrícolas irrigadas.
Entonces, ¿en qué exactamente está invirtiendo Michael Burry? Prefiere las tierras de cultivo ricas en agua lejos de las grandes limitaciones gubernamentales e infraestructurales. Burry ha dicho en una entrevista:
"El agua es el recurso más importante del entorno. Creo que se está subvalorando y creo que habrá una escasez significativa en el futuro. Estoy invirtiendo en tierras de cultivo ricas en agua".
Aunque es difícil decir con precisión qué es lo que busca Michael Burry, su enfoque en el agua como activo estratégico es una señal de las crecientes preocupaciones globales sobre la seguridad del agua y la necesidad de invertir en soluciones sostenibles. Invertir en agua puede ser una forma de asegurar el acceso a este recurso vital y contribuir a un futuro más sostenible.
La inversión en agua es una tendencia emergente en los mercados financieros y las oportunidades son vastas. Desde el desarrollo de nuevas tecnologías de tratamiento de agua hasta la adquisición de tierras de cultivo ricas en agua, las posibilidades son infinitas.
Tendencias clave en la inversión en agua
Aquí se presentan algunas de las tendencias clave que están impulsando la inversión en agua:
- Crecimiento de la población: La creciente población mundial, que se espera que alcance los 700 millones en 2050, aumentará la demanda de agua para beber, agricultura e industria.
- Cambio climático: El cambio climático está provocando patrones climáticos más extremos, como sequías e inundaciones, lo que afecta la disponibilidad y la calidad del agua.
- Urbanización: La migración a las ciudades está aumentando la presión sobre los recursos hídricos urbanos, ya que las ciudades consumen una gran cantidad de agua.
- Crecimiento de la clase media: El crecimiento de la clase media global está impulsando la demanda de alimentos y bienes que requieren una gran cantidad de agua, como la carne y los productos lácteos.
Oportunidades de inversión en agua
Hay muchas oportunidades de inversión en agua, incluyendo:
- Empresas de tratamiento de agua: Las empresas que desarrollan y producen tecnologías innovadoras para el tratamiento de agua son una opción atractiva.
- Empresas de gestión de agua: Las empresas que proporcionan servicios de gestión de agua, como la optimización del uso del agua y la gestión de la calidad del agua, también son una buena opción.
- Tierras de cultivo ricas en agua: La adquisición de tierras de cultivo ricas en agua en regiones con escasez de agua puede generar altos rendimientos a largo plazo.
- Fondos de inversión en agua: Los fondos de inversión en agua permiten a los inversores diversificar sus carteras con activos relacionados con el agua.
Los riesgos de la inversión en agua
Al igual que con cualquier inversión, la inversión en agua también conlleva riesgos. Algunos de los riesgos incluyen:
- Volatilidad del mercado: El mercado del agua puede ser volátil, especialmente en tiempos de incertidumbre económica o geopolítica.
- Regulaciones gubernamentales: Las regulaciones gubernamentales sobre el uso y la gestión del agua pueden afectar la rentabilidad de las inversiones.
- Riesgos ambientales: Los eventos climáticos extremos, como las sequías o las inundaciones, pueden afectar las operaciones de las empresas relacionadas con el agua.
La inversión en agua es una decisión estratégica que no solo puede generar beneficios financieros, sino que también contribuye a un futuro más sostenible. El agua es un recurso esencial para la vida y es fundamental que invertimos en su protección y gestión responsable. A medida que la demanda de agua aumenta y la disponibilidad disminuye, la inversión en agua se convertirá en una parte cada vez más importante de las estrategias de inversión responsables.
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