En el emocionante entorno de la armonía musical, los acordes de sexta en primera inversión juegan un papel fundamental. Estos acordes, también conocidos como acordes de sexta, aportan una riqueza melódica y armónica que enriquece la composición musical.

En este artículo, te embarcaremos en un viaje para desentrañar los enigmas de los acordes de sexta en primera inversión. Aprenderás cómo se cifran, cómo se enlazan, las diferentes disposiciones que se pueden emplear y las peculiaridades del VII grado, entre otros aspectos clave.
Cifrado barroco de los acordes de tríada en 1ª inversión
Para entender el cifrado de los acordes de sexta, es crucial comprender su estructura. Un acorde de tríada en primera inversión se caracteriza por la presencia de una tercera y una sexta por encima del bajo. En otras palabras, el bajo no es la fundamental del acorde.
En la práctica, la primera inversión se cifra con un 6, lo que indica que el bajo no es la fundamental. Así, un acorde de Do mayor en primera inversión se cifra como C6.
Disposiciones del acorde de sexta
En la primera inversión, existen dos disposiciones pianísticas básicas que se pueden emplear: la disposición cerrada y la disposición abierta.
La disposición cerrada, también conocida como simple, implica que la mano derecha toca el acorde completo, duplicando el bajo (la tercera del acorde). En cambio, la disposición abierta, también llamada doublez, evita la duplicación del bajo, duplicando en su lugar la fundamental o la quinta del acorde. Esto genera una disposición característica en la que la mano derecha se abre una octava exacta.
Enlace del acorde de sexta
El enlace de los acordes de sexta es un aspecto crucial para la fluidez y armonía en una composición musical. Hay que considerar distintos factores:
1) Enlace de acordes de sexta con acordes en estado fundamental
El enlace de acordes de sexta con acordes en estado fundamental no suele presentar problemas. En general, la disposición abierta genera menos defectos que la disposición cerrada. La disposición cerrada tampoco suele generar problemas si se utiliza el movimiento contrario, pero hay que estar atentos a las octavas paralelas.

Es importante recordar que las octavas paralelas deben evitarse al enlazar acordes en primera inversión mediante enlaces por nota común.
2) Enlace de dos acordes de sexta
Al enlazar dos acordes de sexta entre sí, las soluciones más naturales son: alternar la disposición abierta con la cerrada o viceversa, o utilizar la disposición cerrada enlazándola por movimiento contrario. Si el número de acordes de sexta consecutivos supera tres, se puede recurrir a la técnica de la serie de sextas.
La serie de sextas consiste en limitar el número de voces a tres, silenciando una de ellas, de modo que las dos restantes se muevan formando cuartas entre sí.
Los acordes VII6 y V6
Los acordes VII6 y V6 contienen la sensible, por lo que se deben tomar precauciones adicionales.
1) El enlace del acorde VII6
Al enlazar el VII6, es importante evitar la disposición abierta que duplica la fundamental, pues estaríamos duplicando la sensible. Es crucial resolver la sensible en la tónica.
En el enlace I-VII6, la formación de quintas paralelas es a menudo inevitable. Estas quintas paralelas se admiten en la armonía clásica si cumplen dos condiciones:
- La segunda quinta del movimiento paralelo es disminuida.
- Las quintas paralelas no se producen entre las voces extremas (soprano y bajo).
Las quintas paralelas producidas en sentido contrario (VII-I) no se consideran correctas.

2) El enlace del acorde V6
En el acorde V6 no es posible emplear la disposición cerrada, ya que la sensible quedaría duplicada. Debemos optar por cualquiera de las dos disposiciones abiertas. Hay que recordar que en este acorde el bajo es la sensible, y que debe resolver en la tónica.
Sin embargo, podemos no resolver la sensible en la tónica si la sensible forma parte de una línea de bajo descendente por grados conjuntos.
Apéndice: Peculiaridades del VII grado
El VII grado (acorde disminuido sobre la sensible) se ha utilizado preferentemente en primera inversión y no en estado fundamental. Esto se debe a que la primera inversión disimula la pobre sonoridad del acorde de tríada disminuida en estado fundamental.
Además, la teoría armónica clásica considera disonantes los intervalos de tritono (quinta disminuida o cuarta aumentada) formados con el bajo. En estos casos, la disonancia (la quinta del acorde) es una nota de resolución obligada y no puede duplicarse. Esto limita las posibilidades de enlace del VII grado en estado fundamental y en segunda inversión.
Sin embargo, en la primera inversión, el tritono se produce entre dos voces superiores, de modo que la quinta no se considera disonante y se puede duplicar y resolver libremente, permitiendo así un enlace más variado y flexible.
En la práctica, los acordes VII5 (estado fundamental) y VII+4 (segunda inversión) suelen ser reemplazados por otros acordes:
- Acorde VII5: por el V6, el VII7 (con séptima disminuida) o el VII7 (con séptima menor).
- Acorde VII+4: por el V+4 (V con séptima en segunda inversión) o el VII+4 3 (VII con séptima en segunda inversión).
En este curso emplearemos el VII únicamente en primera inversión.
Los acordes de sexta en primera inversión son un elemento esencial en la armonía musical. Su comprensión y dominio te permitirá crear composiciones más ricas y complejas. Recuerda las diferentes disposiciones, las precauciones al enlazar los acordes de sexta y las particularidades del VII grado. ¡Con práctica y dedicación, podrás dominar estos acordes y llevar tu música a un nuevo nivel!
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