En el entorno financiero, la expresión "beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones" (ebitda, utilizando el acrónimo inglés) es una de las más vagas y polivalentes. A diferencia de otras medidas estandarizadas, como el resultado de la explotación o el activo total, el ebitda se utiliza de forma diversa por preparadores de estados financieros, analistas y autores académicos, adaptándolo a sus necesidades.

Esta falta de estandarización puede generar confusión, ya que el oyente o usuario puede interpretar la información de manera diferente a lo que el comunicante desea transmitir. Las palabras, que deberían servir para comprender la realidad, se convierten en un instrumento impreciso, incapaz de brindar una interpretación clara.
En momentos de dificultades económicas, las empresas pueden transformar las pérdidas en números positivos simplemente sumando intereses, impuestos y amortizaciones. Se puede decir que se han perdido recursos, pero que la empresa aún genera ingresos. Sin embargo, esta práctica puede servir para maquillar la realidad y esconderla.
El RBE: Un Concepto Claro
El concepto económico al que se refiere el ebitda es, en realidad, el Resultado Bruto de la Explotación (RBE). Esta cifra representa el excedente que se obtiene restando a los ingresos del ejercicio los gastos en factores corrientes de producción. Es importante destacar que el RBE no sirve para determinar si la empresa ha ganado o perdido, ni para decidir si se pueden pagar dividendos o reembolsar préstamos, aunque se le atribuyen estos usos con frecuencia.
La Importancia de la Estandarización
Los reguladores de los mercados bursátiles llevan décadas preocupados por el uso del ebitda u otras variables de significado impreciso en los informes financieros. Por lo tanto, recomiendan la utilización de medidas estandarizadas del rendimiento empresarial y que, si se utilizan medidas alternativas, se especifique claramente cómo se han obtenido a partir de los conceptos estandarizados que aparecen en los estados financieros.
La Opinión de AECA
La Comisión de Principios y Normas de Contabilidad de la Asociación Española de Contabilidad y Administración de Empresas (AECA) ha emitido la Opinión nº 4 (OE nº 4/2016) para abordar la falta de homogeneidad en el cálculo del ebitda. Esta opinión busca establecer una metodología común para facilitar la interpretación de la información financiera basada en este excedente, haciendo hincapié en los recursos que genera la explotación de forma recurrente.
AECA ha desarrollado una aplicación en hoja de cálculo, disponible de forma gratuita en su página web, que permite a las empresas y analistas calcular el ebitda de acuerdo con la definición de AECA. La aplicación facilita la comparación de la cifra con las de empresas del mismo sector y tamaño, y ofrece un informe sintético que permite visualizar la posición de la empresa en ratios seleccionadas.
El RBE y su Proyección a Largo Plazo
El RBE tiene una proyección a largo plazo en el análisis financiero. Representa los recursos que proceden de los activos productivos, y su importe es útil para evaluar la rentabilidad de estos activos en un supuesto de continuidad. También es útil para la valoración de empresas en fusiones, absorciones u otorgamiento de garantías.
Precauciones en el Uso del RBE
Es importante destacar que el RBE no debe utilizarse como sustituto de los recursos líquidos obtenidos por la empresa. El análisis a corto plazo requiere de otras métricas y variables que consideren la gestión del capital circulante. La información financiera actual ofrece herramientas que los expertos deberían utilizar para evitar la confusión en la interpretación de los datos.
El RBE es una herramienta útil para el análisis financiero, pero su significado puede ser ambiguo si no se utiliza de forma estandarizada. La opinión de AECA y la aplicación desarrollada por la asociación ayudan a clarificar el cálculo y la interpretación del ebitda como recursos generados en la explotación. Es importante recordar que el RBE es una medida a largo plazo y que no debe utilizarse como sustituto de los recursos líquidos obtenidos por la empresa. La utilización de herramientas estandarizadas y la transparencia en la información financiera son cruciales para evitar la confusión y garantizar la calidad de los estados financieros.
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