Argentina se enfrenta a un desafío monumental: erradicar la inflación que ha plagado su economía durante décadas. El gobierno actual, liderado por Javier Milei, ha implementado un plan de estabilización que gira en torno a dos pilares fundamentales: déficit fiscal cero y emisión monetaria cero. Este enfoque ha logrado resultados iniciales positivos, con una reducción drástica del déficit fiscal y una disminución de la inflación. Sin embargo, surge la pregunta: ¿Es suficiente para anclar las expectativas del mercado y lograr la estabilidad económica a largo plazo?
Un Ajuste Fiscal Sin Precedentes
El ajuste fiscal llevado a cabo por el gobierno ha sido de gran magnitud, con una reducción significativa del gasto público, principalmente en rubros como jubilaciones, salarios, gastos de capital y transferencias a las provincias. Este ajuste ha sido posible gracias a un salto en el nivel de precios, producto de la devaluación del tipo de cambio oficial, el aumento de tarifas y la liberalización de precios controlados. El resultado es un superávit fiscal del sector público no financiero (SPNF) en el primer trimestre de 2024, algo inédito en Argentina desde 200
El déficit fiscal global, que incluye los intereses pagados por los pasivos remunerados del Banco Central de la República Argentina (BCRA), también se redujo considerablemente, pasando de un 13% del PIB a la tercera parte en el primer trimestre de 2024, en comparación con el mismo período del año anterior. Este resultado se logró a pesar de la caída real de la recaudación y el aumento de los pagos de interés.
Emisión Cero y la Lucha contra la Inflación
El gobierno ha cumplido también con su promesa de emisión cero para financiar al sector público. El superávit fiscal ha permitido retirar pesos de circulación, y la única excepción a la política de emisión cero ha sido la compra de reservas internacionales, impulsada por la demanda de liquidez en moneda nacional.
Sin embargo, a pesar de los avances en el frente fiscal y monetario, las expectativas de inflación del mercado aún no se han anclado firmemente. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del BCRA muestra que, si bien se espera una reducción sustancial de la inflación en 2025, no se vislumbra una convergencia a niveles de un dígito, lo que indica que el mercado no confía plenamente en la erradicación de la inflación.
¿Qué Falta para Anclar las Expectativas?
Se identifican tres hipótesis que podrían explicar la persistencia de expectativas inflacionarias elevadas:
- Inflación inercial y ajuste pendiente de tarifas: La inercia inflacionaria y la necesidad de ajustar las tarifas de los servicios públicos para eliminar el rezago contribuyen a mantener la inflación esperada por encima de lo que estaría justificado por razones fiscales y monetarias.
- Ajuste fiscal insostenible: Algunos argumentan que la reducción del gasto público no es sostenible a largo plazo y que, eventualmente, el gobierno deberá ceder ante las presiones y desandar el camino del ajuste, lo que podría llevar a un aumento del déficit fiscal y la emisión monetaria.
- Expectativas de devaluación no alineadas: La hipótesis clave radica en el divorcio entre las pautas de devaluación mensual anunciadas por el gobierno y las expectativas del mercado. Si los mercados esperan una tasa de devaluación más alta que la que el gobierno proyecta, el BCRA se verá obligado a emitir pasivos remunerados a un ritmo que valida las expectativas de inflación del mercado, convirtiéndose en una profecía autocumplida.
La clave para anclar las expectativas del mercado y lograr la estabilidad económica radica en un plan de estabilización integral que aborde las tres hipótesis mencionadas.
Un Plan de Establización Integral
El plan de estabilización integral debe ir más allá del déficit cero-emisión cero. Debe incluir:
- Definición clara del régimen monetario: Se debe establecer con claridad el régimen monetario al que aspira el gobierno (bimonetarismo, dolarización, etc.).
- Ancla monetaria-cambiaria: Se necesita una ancla monetaria-cambiaria consistente con el régimen monetario elegido, con una trayectoria que refleje la nueva realidad fiscal y cuasi fiscal post ajuste.
- Remoción de controles de cambio: Se debe eliminar gradualmente los controles de cambio, comenzando con los movimientos de capital de corto plazo.
- Desindexación de la economía: Se deben ajustar los aumentos de salarios públicos, jubilaciones y tarifas de los servicios públicos en base a la inflación proyectada en el plan de estabilización.
- Eliminación de distorsiones en el sistema de precios: Se deben levantar las medidas administrativas que distorsionan el funcionamiento eficiente del sistema de precios para impulsar la inversión en sectores clave.
Un programa con estos elementos, sumado al ajuste fiscal ya realizado, contaría con el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI), que podría proporcionar los fondos frescos necesarios para fortalecer las reservas internacionales del BCRA y brindar un espaldarazo a la credibilidad del plan de estabilización.
Argentina se encuentra en un punto crucial. El gobierno ha logrado un ajuste fiscal histórico, pero solo el tiempo dirá si será suficiente para controlar la inflación y anclar las expectativas del mercado. Un plan de estabilización integral que incluya medidas adicionales a las ya implementadas es esencial para lograr la estabilidad económica a largo plazo. El desafío es enorme, pero la oportunidad para cambiar la historia de Argentina también lo es.
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