Panamá se enfrenta a un panorama financiero complicado, marcado por un crecimiento significativo de la deuda pública y un déficit fiscal que requiere atención urgente. La administración del expresidente Laurentino Cortizo culminó su mandato con un saldo de deuda total de 51,812 millones de dólares, un aumento de 2,075 millones de dólares en solo el último mes de su gestión.
El aumento de la deuda en el quinquenio de Cortizo fue notable, incrementándose en 25,200 millones de dólares, lo que representa un 96% en comparación con el saldo de 26,612 millones de dólares en junio de 201A pesar de este considerable incremento, el exministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander, defendió el manejo de la deuda como "calculado y responsable".
Sin embargo, las agencias calificadoras de riesgo advierten sobre la situación fiscal de Panamá. Moody, que mantiene al país con una calificación de grado de inversión, indica que las perspectivas de crédito soberano se verán afectadas por el plan de consolidación fiscal del nuevo gobierno y su capacidad para manejar la rigidez del gasto y la limitada base de ingresos.
Fitch Ratings, que rebajó la calificación de Panamá a BB+ en marzo pasado, perdiendo el grado de inversión, considera que el deterioro del perfil fiscal, relacionado con la política fiscal, los ingresos y gastos, la deuda pública, la recaudación de impuestos, la evasión y la sostenibilidad fiscal, representa un desafío importante para el gobierno actual.
Retos y soluciones
El ministro de Economía y Finanzas, Felipe Chapman, ha reconocido que Panamá enfrenta una situación compleja, marcada por las secuelas de la pandemia, el aumento de la deuda pública y la disminución de los ingresos. Esto ha llevado al gobierno de José Raúl Mulino a implementar un plan de contención del gasto público.
Los ingresos corrientes al cierre del primer semestre del año presentaron un déficit de 521 millones de dólares, en comparación con las cifras proyectadas por el gobierno anterior. El economista Luis Morán destaca la necesidad de evaluar y focalizar el gasto en sectores clave con objetivos concretos, evitando el despilfarro de recursos y priorizando la competitividad del país.
El economista Esteban Tamayo, de Citi, estima que Panamá necesitará buscar alrededor de 3,000 millones de dólares en los mercados internacionales durante el segundo semestre del año, para cubrir el déficit de ingresos. Esta cifra se sumaría a la emisión de bonos por 3,000 millones de dólares realizada por el gobierno anterior, que se utilizaron principalmente para cubrir gastos operativos.
La pérdida del grado de inversión por parte de Fitch Ratings plantea un interrogante importante: ¿cuál será la tasa de interés que tendrá que pagar Panamá para atraer la inversión extranjera? La tasa de interés para las emisiones de bonos en 2019, antes de la pérdida del grado de inversión, fue entre 16% y 28%. En 2024, la tasa rondaba el 87%.
Ante este panorama, diversos expertos recomiendan que el gobierno reevalúe el tope establecido en la Ley de Responsabilidad Social Fiscal, que limita el déficit. Algunos también proponen una reforma tributaria profunda para aumentar la competitividad del país y atraer inversión extranjera.
Morán destaca la importancia de diversificar la matriz productiva y generar más ingresos, fomentando el dinamismo económico y la creación de empleo formal.
¿Qué ocurrió en junio?
La administración Cortizo cerró su gestión con un aumento de 2% en el saldo de la deuda, en comparación con mayo. El 61% de este incremento se debió a la entrega de 1,272 millones de dólares en pagarés al Fondo de Ahorro de Panamá (FAP) por las transferencias de los excedentes del Canal de Panamá que no se realizaron durante la pandemia.
Además, en junio se recibieron 240 millones de dólares del BCIE para el apoyo a la transición energética, 9 millones de dólares para el financiamiento de la primera fase del nuevo Gorgas, 8 millones de dólares de la CAF para el programa Panamá Bilingüe y 8 millones de dólares para el programa de saneamiento de Arraiján y La Chorrera.
También se recibieron 6 millones de dólares del BIRF para el Plan Nacional de Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la respuesta a la emergencia del Covid-1
Al 30 de junio, el saldo de la deuda externa fue de 43,426 millones de dólares, de los cuales 33,187 millones de dólares correspondían a emisiones de bonos y 9,806 millones de dólares a financiamiento de organismos multilaterales. La deuda interna, incluyendo los pagarés entregados al FAP, alcanzó los 8,386 millones de dólares.
El gobierno recibió 500 millones de dólares del Banco Nacional de Panamá, una línea de crédito por 200 millones de dólares de la misma entidad y colocó Letras del Tesoro por 32 millones de dólares.
En cuanto a los pagos, se desembolsaron 272 millones de dólares para cubrir el capital e intereses de la deuda total.
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